|
Encuentros Diarios
Septiembre 17, 2026
La insuficiencia puede ser una bendición oculta
¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros
mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para
vosotros, o de recomendación de vosotros? Nuestras cartas sois vosotros,
escritas en nuestros corazones, conocidas y leÃdas por todos los hombres; siendo
manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con
tinta, sino con el EspÃritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en
tablas de carne del corazón. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con
Dios, no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de
nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual
asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino
del espÃritu; porque la letra mata, más el espÃritu vivifica.1
Pablo nunca afirmó ser capaz de lograr todo lo que
Dios le habÃa llamado a hacer. Más bien, aprendió a mirar más allá de sus
propias limitaciones hacia la suficiencia de Cristo. Nosotros también podemos
hallar bendiciones ocultas en nuestras debilidades.
Nuestras limitaciones nos conducen a Dios. Cuando
reconocemos que una situación supera nuestra capacidad, podemos acudir a Él por
medio de la lectura de la Biblia y la oración para recibir guÃa y poder. Reconocer
nuestra necesidad nos impulsa a depender del poder divino. Dios nunca quiso que
enfrentáramos las pruebas de la vida solos. Solo somos suficientes cuando
acudimos a la fuerza del EspÃritu Santo y le permitimos obrar en nosotros.
Al usar personas comunes y corrientes, Dios demuestra
su poder. Se deleita en escoger a quienes parecen menos capaces. No hay lÃmite
para lo que puede lograr con quien se somete a Él.
Reconocer nuestra necesidad desafÃa nuestra fe. Pablo
dice: "Nuestra competencia proviene de Dios" (1 Corintios 3:5).
Quienes confÃan en esta promesa y dan pasos en obediencia crecerán en fe. Permita
que el Señor obre a través de su vida: confÃe en Él y permita que Cristo viva
en usted. Él reemplazará su ansiedad con contentamiento.
Oración sugerida: Amado Padre Celestial, gracias
porque en mi insuficiencia hay bendición. Gracias porque la insuficiencia me
enseña que solo Tu eres suficiente. Gracias porque al reconocer mi necesidad,
eso me impulsa a depender de Tu poder divino. Gracias Señor, porque con el
corazón en la mano, puedo decir: ¡Jesucristo basta! En el nombre de Jesús,
Amén.
1. 2
Corintios 3:1-6 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
|