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Encuentros Diarios
Agosto 21, 2026
La preciosa sangre de Cristo
Y si invoc谩is por Padre a aquel que sin acepci贸n de
personas juzga seg煤n la obra de cada uno, conduc铆os en temor todo el tiempo de
vuestra peregrinaci贸n, sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera
de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles,
como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin
mancha y sin contaminaci贸n, ya destinado desde antes de la fundaci贸n del mundo,
pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el
cual cre茅is en Dios, quien le resucit贸 de los muertos y le ha dado gloria, para
que vuestra fe y esperanza sean en Dios.1
El derramamiento de sangre es esencial para la fe
cristiana: sin un sacrificio, nadie puede relacionarse con el Padre
celestial. Por esa raz贸n, Dios entreteji贸 la historia de la muerte, la
renovaci贸n y la reconciliaci贸n desde G茅nesis hasta Apocalipsis.
El Se帽or dise帽o la redenci贸n de una manera que
demostraba la conexi贸n entre el derramamiento de sangre y la liberaci贸n del
pecado. En el Antiguo Testamento, dio instrucciones para que solo se ofrecieran
sacrificios de animales sin defectos. Dios quer铆a que todos entendieran que el
pecado tra铆a consecuencias terribles y resultaba en la muerte. La primera
muerte registrada en la Biblia fue la del animal cuya piel se convirti贸 en la
cobertura de Ad谩n y Eva despu茅s de que pecaron (G茅nesis 3:11-13, 21). M谩s
adelante, los israelitas ten铆an que hacer sacrificios para ser absueltos de sus
pecados, cada vez que llevaban un cordero o un par de palomas al sacerdote,
reconoc铆an que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). Pero
Dios, por su bondad, envi贸 a su Hijo para pagar el precio de nuestros pecados
de una vez y para siempre.
El pasaje de hoy dice que fuimos "rescatados, no
con cosas perecederas... sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un
cordero sin mancha y sin contaminaci贸n" (1 Pedro 18-19). Recordemos
siempre estar agradecidos por su regalo sacrificial.
Oraci贸n sugerida: Amado Padre Celestial, te quiero dar
las gracias por la sangre preciosa de Tu Hijo Jesucristo. Gracias por Tu regalo
sacrificial en la cruz. Gracias Padre Amado, porque por Tu bondad y por Tu amor
hacia la humanidad, enviaste a Tu Hijo para pagar por nuestros pecados de una
vez y para siempre! Gracias en el nombre de Jes煤s, Am茅n.
1. 1
Pedro 1:17-21 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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