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Encuentros Diarios
Mayo 27, 2026
La voluntad de dominio propio
"Pues Dios no nos ha dado un esp铆ritu de
timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.1
Se cuenta la historia de Raynald III, un duque del
siglo XIV en lo que hoy es B茅lgica. Con un sobrepeso grave, Raynald era a
menudo llamado por su apodo latino, crassus, que significa "gordo".
Tras una violenta disputa, el hermano menor de Raynald, Eduardo, lider贸 una
revuelta exitosa contra 茅l. Eduardo captur贸 a Raynald, pero no lo mat贸. En su
lugar, construy贸 una sala alrededor de Raynald en el castillo de Nieuwkerk y le
prometi贸 que podr铆a recuperar su t铆tulo y propiedades tan pronto como pudiera
salir de la habitaci贸n. Esto no habr铆a sido dif铆cil para la mayor铆a de la
gente, ya que la habitaci贸n ten铆a varias ventanas y una puerta de tama帽o casi
normal, y ninguna estaba cerrada ni con rejas. El problema era el tama帽o de Raynald.
Para recuperar su libertad, necesitaba perder peso. Pero Edward conoc铆a a su
hermano mayor, y cada d铆a le enviaba una variedad de comidas deliciosas. En
lugar de salir de prisi贸n poni茅ndose a dieta, Raynald engord贸. Cuando el duque
Edward fue acusado de crueldad, tuvo una respuesta preparada: "Mi hermano
no es prisionero. Puede marcharse cuando as铆 lo desee." Raynald permaneci贸
en esa habitaci贸n durante 10 a帽os y no fue liberado hasta despu茅s de que Edward
muriera en combate. Para entonces, su salud estaba tan arruinada que muri贸 en
menos de un a帽o, prisionero de su propio apetito.2
Todos luchamos con diferentes tentaciones. Mientras
que para algunos puede ser comida, para otros puede ser las distracciones de la
era digital, el exceso de trabajo, la procrastinaci贸n, el chisme o la mentira,
por nombrar algunos. Caemos en la trampa de creer que nos falta algo. Pero lo
que realmente nos falta es la voluntad de alejarnos. Parece mucho m谩s f谩cil
quedarse atascado y volverse "gordo" con el pecado que ser valiente y
dejar de sucumbir a la tentaci贸n. Nos convertimos en prisioneros de nuestra propia
tentaci贸n. Dios nos ha dado una salida, una puerta sin cerrar y ventanas sin
barrotes para cruzar y vivir en la victoria ante nuestra tentaci贸n. 隆Nos ha
dado el poder del dominio propio!
Oraci贸n sugerida: Querido Se帽or, perd贸name por las
veces que permito que la tentaci贸n te sustituya en mi vida. Gracias por darme
el poder de derrotar estas distracciones y devolver mi atenci贸n a Ti. Ay煤dame a
tener la voluntad de dominio propio. En el nombre de Jes煤s, Am茅n
1. 2 Timoteo 1:7 (NVI).
2. "Los tres Edwards",
Thomas B. Costain, 1962.
El encuentro de hoy fue escrito por: Ver贸nica B.
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