|
Encuentros Diarios
Mayo 14, 2008
1. Proyección, testimonios 4ta parte
“Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.”1
Sucede que soy un australiano viviendo en América. Cuando llegue tenía un fuerte acento australiano. Se me dijo que para ser un extranjero hablaba un inglés maravilloso. Ahora me gusta bromear y decir que hablo mitad y mitad. Sin embargo, y a pesar de los años mi acento aun me traiciona. Simplemente no puedo esconder el hecho de que soy de Australia.
Ahora no es que escoja serlo o que necesariamente quiera hacerlo, pero a donde quiera que vaya, porque soy de australiano, automáticamente me convierto en testigo de mi tierra natal. Y así es como es. Si yo estoy con otro australiano que tiene una gran boca, le gusta presumir y es una persona detestable, yo tampoco le agradare a los demás. Y Si sucede que soy el único australiano que han conocido, con toda probabilidad los sentimientos negativos que ellos tengan en contra mía los proyectarán hacia todos los demás australianos y les desagradarán como les desagrado yo. Y eso es lo que pasa.
Por otra parte, si soy el único australiano que algunas personas en los Estados Unidos conocen y cuando me llegan a conocen bien, les agrado, lo más probable es que ellos proyecten estos sentimientos hacia otros australianos y también ellos les agraden.
Es igual con los cristianos. Como hijo de Dios y ciudadano del cielo automáticamente estoy siendo testigo por Cristo doquiera que yo vaya y en todo lo que haga. No importa que tan elocuente y articulado sea para compartir mi fe, si las personas me perciben como a un mal cristiano, sin que sea mi intención alejare a las personas de Cristo en vez de atraerlas a él. Por otra parte, tal vez sea un pobre comunicador, pero si las personas sienten que el amor de Dios está dentro de mí, ellos automáticamente se sentirán atraídos hacia el Salvador. Creo que esto es lo que Jesús estaba diciendo cuando dijo que nosotros SERIAMOS sus testigos.
Imaginen si cada cristiano quisiera genuinamente que Dios lo utilizara todos los días para ser un testigo efectivo para él, y le pidiera a Dios que le ayudará a ser como Cristo en todas las vidas que tocara, que impacto haríamos en nuestra sociedad y en el mundo.
Recuerdo las palabras de la Madre Teresa: “Transmitan el evangelio todo el tiempo. Si es necesario usen palabras.”
Se sugiere al siguiente oración: “Dios mío, estoy disponible. Por favor ayúdame a SER como Jesús de alguna forma con cada vida que toque hoy, y permite que la gente vea en mi a Jesús y que al verlo en mi se sientan atraídos a ti. Y ayúdame a saber lo que debo y no debo de decir. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”
1. 2 Corintios 3:17–18 (NIV).
<:))))><
NOTA: El mensaje de hoy fue adaptado del libro, I Hate Witnessing (Un pequeño libro sobre la comunicación efectiva del cristianismo)por su seguro servidor, Dick Innes. Para obtener una copia vaya a http://tinyurl.com/33kfbk. Disponible sólo en inglés.
|