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Encuentros Diarios
Marzo 09, 2026
Orar siempre y no desmayar
También les
refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,
diciendo: “HabÃa en una ciudad un juez, que ni temÃa a Dios, ni respetaba a
hombre. HabÃa también en aquella ciudad una viuda, la cual venÃa a él,
diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo, pero
después de esto dijo dentro de sÃ: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a
hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea
que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: OÃd lo que
dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que
claman a él dÃa y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les
hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?â€1
Nos gusta que
las cosas no sean complicadas: seguir unos pocos pasos y alcanzar el resultado
deseado. Sin embargo, la oración no puede reducirse a una fórmula sencilla. La
oración es una comunicación continua con el Padre celestial que implica
escuchar, hablar, y actuar según lo que oÃmos de Él.
Dios ha
prometido responder las oraciones de sus hijos, pero a menudo espera antes de
responder. Lo hace por varias razones:
Preparación. A
veces Dios tiene que prepararnos para lo que quiere darnos. Podemos tener
actitudes o comportamientos que no están alineados con su voluntad (Santiago
4:3).
Crecimiento
espiritual. El Señor puede hacernos esperar para probar nuestra fe o
profundizar nuestra relación con Él.
Tiempo. El
calendario de Dios a menudo no coincide con el nuestro. Él sabe lo que quiere
lograr en y a través de nosotros.
Dios incluye
demoras como parte de la vida de oración del creyente. En ciertas situaciones,
nosotros, al igual que la viuda perseverante en Lucas 18, tenemos que seguir
llamando antes de que el Señor nos de su respuesta.
El Señor Jesús
nos llama a "pedir, buscar y llamar" un modo de vida que demuestre
confianza en la promesa del Padre celestial de responder a sus hijos.
Oración
sugerida: Amado Padre celestial, que privilegio tan grande saber que puedo
pedirte, buscarte y llamarte. Gracias porque tengo la seguridad que me escuchas
con atención y con un amor incondicional. Gracias porque puedo acercarme,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro. Gracias Padre Amado por Tu fidelidad y porque puedo
hablarte todo el dÃa y siempre estas disponible. Gracias por tanto amor. En el
nombre de Jesús, Amén.
1. Lucas
18:1-8 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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