Encuentros Diarios
Agosto 18, 2026
1. La oración como prioridad
Perseverad en la oración, velando en ella con acción
de gracias, orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos
abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por
el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar. Andad
sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra
siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a
cada uno.1
La oración debe ser prioridad para cualquiera que
desee ser usado por Dios. Cristo se apartaba a menudo para pasar momentos con
su Padre (Mateo 14:22-23). Si Él necesitaba orar, ¡entonces, con toda
seguridad, nosotros también! Quienes "se las arreglan solos" se
cansan de llevar cargas innecesarias.
Llevar ese peso extra también tiene otros resultados
serios. Cuando estamos agotados espiritual, emocional o físicamente, somos más
susceptible al desánimo. Al no pasar tiempo en oración y estudio de la Biblia,
entramos en un ciclo donde los problemas se ven cada vez más grandes a medida
que las soluciones humanas fracasan.
La pérdida de confianza es seguida pronto por la duda.
Alguien que cuestiona la fidelidad de Dios buscará refugio en cualquier cosa,
excepto en la oración y las Sagradas Escrituras. Pero un creyente inmerso en
ellas encontrará seguridad en el poder y la presencia de Dios.
Desatender la oración conduce a resultados negativos.
Pero eso puede revertirse en cualquier momento. Confiese su falta de oración y
dé prioridad a su tiempo con Dios. Él le está esperando con los brazos
abiertos, listo para aligerar sus cargas (Mateo 11:28-30), ofrecerle ánimo y
llenar su corazón de confianza.
Oración sugerida: Amado Padre Celestial, ayúdame a
estar consciente cuando desatiendo la oración y mi tiempo a solas contigo. Te
pido perdón por las veces que he dejado mi tiempo de estudio de la Palabra para
después por falta de tiempo. Señor, ayúdame a tener mis prioridades claras poniéndote
a Ti como primero en mi vida, como el centro de mi vida. Oro en el nombre de
Jesús, Amén.
1.
Colosenses
4:2-6 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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