Encuentros Diarios
Mayo 18, 2026
1. Fe infantil
Entonces dijo: Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan
como niños, no entraran en el reino de los cielos.1
En la película de 1971, “Willy Wonka y la fábrica de chocolate”, Willy
Wonka desató una frenética busca mundial al colocar cinco billetes dorados en
sus famosas barras Wonka. Cada entrada daba al afortunado que buscaba la
oportunidad de recorrer la infame fábrica de chocolate y ganar un suministro de
chocolate de por vida. Los cinco ganadores eran niños y, a medida que avanzaba
el día, les repetían instrucciones: “¡No hagas eso!”, “No puedes tener eso”, “Ten
cuidado”, “No toques eso”. Uno a uno, cada uno de los niños cayó presa de su
propia codicia. Al final, solo un chico, Charlie Bucket, demostró tener el
corazón virtuoso que Wonka buscaba. En una escena cerca del final de la
película, Wonka revela su verdadero plan: encontrar a una persona adecuada a
quien entregar la fábrica. Wonka se alegró de oír a Charlie decir que era el
lugar más maravilloso del mundo entero, y decidió dejar su herencia chocolatosa
a Charlie. Al notar su confusión, Wonka explicó que no podía dejar su preciada fábrica
a un adulto porque un adulto querría hacerlo todo a su manera. Así que decidió
que tenía que encontrar un niño muy honesto y cariñoso al que pudiera contarle
sus secretos más preciados sobre la fabricación de caramelos. Willy Wonka
necesitaba un niño que respondiera de buena fe e hiciera lo que se le dijera
porque no tenía ideas preconcebidas sobre cómo debía hacerse.
Dios desea que
le miremos a través de los mismos ojos de fe y amor hacia los niños; acudir a
Él con un corazón puro y una mente clara, sin una idea preconcebida de los
planes que Dios tiene para nosotros. Luego, cuando hayamos cultivado una
relación de confianza con Él, Dios podrá compartir todos los secretos que nos
tiene preparados. En lugar de mirar a través de las lentes de nuestras
carencias, podemos ver Su poder actuando en cada situación. Demos un paso atrás
y disfrutemos de la maravilla de la belleza que nos rodea. Reduce la velocidad
y confía en que Dios tomará la iniciativa. Permite que Dios cambie tu
perspectiva y te ayude a ser infantil.
Oración
sugerida: Querido Padre Celestial, me has demostrado una y otra vez que puedo
confiar en que me acompañarás en cualquier circunstancia. Una vez más vengo a
ti y te pido que me llenes de una fe infantil para ver lo que tú ves, y amar
como amas. En el
nombre de Jesús, Amén.
1.
Mateo 18:3 (NVI).
El encuentro de
hoy fue escrito por: Verónica B.
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