Encuentros Diarios
Enero 07, 2026
1. Liberándose de la culpa
“Quien encubre su pecado jamás prospera, mas quien lo confiesa y lo deja, halla perdón.”1
Leí una historia sobre un marido que una noche llegó a casa embriagado y subió las escaleras silenciosamente para evitar despertar a su esposa. Él se miro en el espejo del baño y se vendó los raspones y moretes que había recibido en una pelea mas temprano. Después de eso se fue a la cama, sonriendo pensando que había logrado burlar a su esposa.
Cuando llego la mañana, abrió los ojos y en frente de él estaba parada su esposa. “¿Estabas borracho anoche, no es así?”
"No, cariño."
“¿Bueno, si tú no lo estabas, entonces quien puso todas las vendas en el espejo del baño?”
La verdad es que la mayoría de nosotros deseamos ocultar nuestros pecados y las malas acciones que hemos cometido por miedo de ser descubiertos y quedar en vergüenza. Sin embargo, por más que lo intentemos, nunca podremos ocultar la culpabilidad que sentimos. Podemos enterrarlo en el subconsciente pero allí nunca se olvida—y lo qué no confesamos, puede causar serios problemas de estrés tanto físico como emocional y/o espiritualmente y conflictos relacionales. Lo que tratamos de esconder puede hacer que actuemos negativamente.
Cuando el Rey David cometió adulterio con Betsabé y en un intento de ocultar su pecado mandó matar a su esposo, Urias, su culpa lo atormento.
En el Salmo él escribió, “Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: Voy a confesar mis transgresiones al Señor, y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.”2
Todos hemos pecado y necesitamos el perdón de Dios para sanar de la culpabilidad y de sus dañinas consecuencias. La buena noticia es que como lo dice la palabra de Dios, "Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”1
Oracion sugerida: Querido Dios, gracias por dar a tu hijo Jesús, para pagar el precio de mis pecados los cuales ahora te confieso. Por favor perdóname y dame la sabiduría y valor que necesito para seguir adelante en libertad y dejar la culpa atras. En el nombre de Jesús, amén.
1. Proverbios 28:13 (NVI).
2. Salmos 32:4-5 (NTV).
3. I Juan 1:9 (NVI).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Crystal B.
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