Encuentros Diarios
Mayo 14, 2026
1. Luchando con la culpa
“Este es el
mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en
tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como
él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su
Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos
a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros
pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de
toda maldad.”1
Para
algunos de nosotros, la culpa es un compañero constante.
Vivimos
cargando los errores del pasado y temiendo fallar en el futuro. Incluso cuando
intentamos avanzar, la autocrítica nos sigue de cerca.
La culpa
que resulta de romper las leyes bíblicas o humanas es legítima. Cuando
transgredimos, el Espíritu Santo señala lo que está mal y cómo corregirlo.
Luego, en respuesta a nuestra confesión, Dios nos ofrece perdón y limpieza de
la culpa cada vez (Salmo 32:5).
Algunos
sentimientos de culpa son falsos. ¿De dónde vienen?
Pueden
surgir de las mentiras y acusaciones del enemigo, que buscan reemplazar la paz
con turbación y el gozo con desaliento .
El
legalismo también genera culpa: aunque la Palabra de Dios establece cómo vivir,
algunas personas o Iglesias imponen reglas extras. Además, experiencias
de la infancia, como traumas o sentir que no cumplimos las expectativas de
nuestros padres, pueden llevarnos a juzgarnos con dureza.
Romanos 8:1
nos dice: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Si
tiene luchas con culpa falsa, pídale al Señor que le ayude a recordar quién es
usted en Él.
Oración
sugerida: Amado Padre Celestial, cada vez que llegue un pensamiento de culpa,
ayúdame a rendirlo a Ti. Señor, en Tu Palabra dice que si confesamos nuestros
pecados, Tu eres fiel y justo para perdonarnos. Ayúdame a recordar esa promesa
constantemente. Señor, gracias por que Tu Palabra me recuerda de Tu
misericordia. En el nombre de Jesús, Amén.
1.
1 Juan 1:5-9 (RVR1960).
El Encuentro
de hoy fue escrito por: Rosina N.
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