Encuentros Diarios
Marzo 05, 2026
1. Me llama por mi nombre
Pero ahora, así
dice el Señor, el que te creo… “No temas, que yo te he redimido, te he llamado
por tu nombre, tu eres mio.”1
En algún momento todos hemos entrado en un restaurante
de servicio rápido, ya sabes, donde te acercas al mostrador, pides tú comida y
te dan un recibo con un número grande en la parte superior. Unos minutos
después, alguien grita: "¡847, tu pedido está listo!" Miras alrededor
medio segundo antes de darte cuenta, "¡Oh, soy yo! ¡Soy 847!” De repente,
te has convertido en un número más en la línea de personas esperando una
hamburguesa con queso. Recientemente, mi familia visitó otra cadena de servicio
rápido y, al completar mi pedido, el cajero preguntó: "¿Me puede dar un
nombre para este pedido?" Así que les di el nombre de mi hija. Unos
minutos después oímos: "¡Olivia, tu comida está lista!" Mi hija paro
al instante, "¡Mamá, él sabe mi nombre!" Hay una sensación de calidez
que surge cuando alguien te llama por tu nombre; Cuando eres más que un número.
Cuando nos convertimos en hijos de Dios, podemos estar
seguros de que Él conoce nuestro nombre. Cuando Moisés se presentó ante la
presencia de Dios en Éxodo 33, hizo su petición diciendo: "Si es cierto que me miras con
buenos ojos, permíteme conocer tus caminos, para que pueda comprenderte más a
fondo y siga gozando de tu favor." (v.13) A lo que el Señor respondió: "Haré
lo que me pides, porque te miro con agrado y te conozco por tu nombre." (v.17)
En Juan 20, María Magdalena tenía dificultades para creer que Jesús realmente
hubiera resucitado de entre los muertos mientras hablaba con quien creía que
era el jardinero. Pero llamó su atención cuando Jesús le dijo:
"María." (v.16) Una y otra vez en las Escrituras vemos que los
nombres son importantes para Dios. Él te ha extendido una invitación personal,
por tu nombre, para que compartas Su gloria por toda la eternidad. Consuélate
sabiendo que para Dios no somos solo un número: ¡Él te conoce a TI y te llama
por tu nombre!
Oración sugerida:
Querido Padre Celestial, qué consuelo saber que mi nombre ha sido escrito en tu
libro, que soy hijo de Dios, que me has llamado por nombre y soy Tuyo. Gracias,
Jesús, por la promesa de una eternidad contigo. Amén.
1.
Isaías 43:1 (NTV).
El encuentro de
hoy fue escrito por: Verónica B.
|