Encuentros Diarios
Marzo 31, 2026
1. Nuestras convicciones
“No
destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad
son limpias, pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.
Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o
se ofenda, o se debilite. ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios.
Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que
duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe, y todo lo que
no proviene de fe, es pecado.”1
Una persona
de convicción está segura de que sus valores son verdaderos. En contraste,
muchas personas eligen creer algo basándose en condiciones y circunstancias. Y
si esas situaciones cambian, también lo hacen las opiniones y la lealtad.
Veamos a
dos hombres en la Biblia que se mantuvieron firmes en sus convicciones.
A pesar de
años de trato injusto, José nunca vaciló en sus principios. Como resultado,
estuvo en el lugar correcto en el momento adecuado para asegurar la
supervivencia de Israel (Génesis 50:20).
Daniel,
otro hombre justo que vivía en una tierra idólatra, se ganó la confianza de
reyes extranjeros por mantenerse firme en sus creencias (Daniel 1:19-20).
Como
demuestran estos héroes de la fe, las convicciones resisten los cambiantes
vientos de opinión y los argumentos persuasivos. Si estamos arraigados en la
Palabra de Dios y confiamos en lo que Él ha dicho, podemos mantenernos firmes.
La confianza nos da el valor para permanecer fuertes en medio de los
conflictos.
En vez de
seguir sus propias preferencias, elija vivir con convicciones piadosas y con
los valores que la Biblia dice que son más importantes. Por medio de la oración
y el estudio de la Palabra de Dios, el Padre celestial nos arraigará firmemente
en convicciones bíblicas sólidas que resistirán las presiones de cualquier
prueba.
Oración
sugerida: Amado Padre Celestial, hoy vengo ante Ti para que me ayudes por medio
de Tu Espíritu Santo a estar firme en mis convicciones basadas en Tu Palabra.
Que no sea lo que yo pienso o lo que los demás opinan, sino que sea Tu Palabra
guiando mi vida y mis decisiones. Oro en el nombre de Jesús, Amén.
1.
Romanos 14:20-23 (RVR1960).
El
Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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