Encuentros Diarios
Julio 15, 2026
1. El proceso del quebrantamiento
"Porque a los que antes conoció, también los predestinó
para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el
primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también
llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a
estos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros,
¿quién contra nosotros?"1
Es tentador pensar que no necesitamos mejorar mucho.
Aunque hay personas que admiten que quizás podrían mejorar en algunas áreas,
por lo general añaden: "Pero soy buena persona". Sin embargo, la
verdad es que el Padre celestial no se conforma con la escasa visión de
"suficientemente bueno" de la humanidad. Él quiere algo mucho mejor
para nosotros.
Dios ve a cada creyente como a la persona que será
cuando esté rendida del todo a Cristo. Entonces se dedica a lograr esa
renovación completa transformando el yo presente a la imagen de su Hijo (1
Corintios 15:49). Un paso esencial en la obra de Dios implica eliminar todo lo
que no es piadoso en nuestra vida. Este proceso a menudo es incómodo, ¡pero
vale la pena! Dios apunta a hábitos, actitudes y relaciones que no lo honran.
Aplica presión para dirigir nuestra atención a esos puntos para que se los entreguemos.
Conformar nuestra voluntad a la de Dios cambia quienes
somos. En medio de nuestra transformación, el dolor de sus herramientas puede
oscurecer temporalmente la belleza de su diseño. Pero nada es más espléndido
para el Señor que un seguidor comprometido, que obedece pase lo que pase.
Sométase a Él para que pueda transformarle en el hijo o hija que tiene en
mente.
Oración sugerida: Amado Padre Celestial, gracias
porque no te conformas con la visión que tengo de mí misma. Gracias porque Tú
quieres seguir trabajando en mí para lograr el propósito para el cuál fui
creada. Señor, el proceso para crecer duele, pero vale la pena, porque me
acerca más a Ti. Ayúdame a vivir una vida rendida a Ti, cada día, todos los
días. Oro en el nombre de Jesús, Amén.
1.
Romanos
8:29-31 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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