Encuentros Diarios
Junio 25, 2026
1. Mirando a Jesús
"Fijemos
la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el
gozo que le esperaba, soporto la cruz, menospreciando la vergüenza que ella
significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios."1
Mi hija, que estudia en casa, recibió su nuevo
currículo por correo hace un par de semanas y fue directamente a la caja con
sus nuevos libros de matemáticas de 7º grado. Normalmente su materia favorita,
estaba deseando descubrir los nuevos conceptos que le esperaban. Sin embargo,
mientras abanicaba las páginas del grueso libro de texto, su rostro se
ensombreció al mirarme y decir: "¡Esto parece mucho más difícil! ¡No creo
que llegue a aprender estas cosas nunca!" Tomé el libro y le enseñé
algunos conceptos que ya había dominado, y la vi animarse de inmediato:
"¡Oh, sí! ¡Puedo hacerlo entonces!" Se hizo evidente que, una vez que
aprende las reglas, escucha las instrucciones y práctica, los conceptos algo
aterradores y nuevos ahora parecen factibles.
De la misma manera, Dios nos muestra constantemente
cosas nuevas. A medida que avanzamos para parecernos más a Él, podemos mirar
atrás y recordar todo lo que hemos aprendido y usar ese conocimiento para
guiarnos en la siguiente fase. Cuanto más avanzamos en nuestra fe, más tiene
Dios que mostrarnos y enseñarnos. Cuando mantenemos la mirada en Jesús —somos
obedientes a las reglas del Espíritu Santo, escuchamos la instrucción de la
Palabra de Dios y practicamos la lección que Dios nos está enseñando— podremos
entender el camino que Dios nos había predestinado. Navegar por este mundo se
vuelve factible cuando el Espíritu Santo es nuestra guía y maestro. Para
aprender con éxito todos estos nuevos conceptos, ¡solo tenemos que mantener la
mirada puesta en Jesús!
Pon
tus ojos en Cristo, tan lleno de gracia y amor,
Y
lo terrenal sin valor será a la luz del glorioso Señor.2
Oración sugerida: Querido Señor, gracias por ser mi
maestro y mi guía cuando los conceptos de la vida se vuelven difíciles. Ayúdame
a mirarte siempre y confiar en tus promesas de que me cumplirás. En el nombre de Jesús, Amén.
1. Hebreos 12:2 (NVI).
2.
"Pon tus ojos en Cristo", escrito
por Helen H. Lemmel, 1922. Traducido por Domino Publico.
El encuentro de hoy fue escrito por: Verónica B.
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