Encuentros Diarios
Septiembre 03, 2026
1. Dios sigue obrando
“Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y
procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les
respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aún
más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que
también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió
entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo
hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el
Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.”1
A lo largo de la Biblia, vemos a Dios trabajando en la
vida de las personas. A veces actúa de una manera dramática, como en la
separación de las aguas del mar Rojo. En otras ocasiones, puede parecer que no
está haciendo mucho. Por ejemplo, María y Marta le enviaron el mensaje de que
su hermano se estaba muriendo, pero el Señor Jesús tardó en acudir a ellas
(Juan 11:3-6).
Nuestro Padre nos ha dado al Espíritu Santo para
ayudarnos a reconocer su presencia y su obra. El Espíritu cultiva el
discernimiento en nosotros para que podamos entender cuándo y dónde está Él
trabajando. También debemos desarrollar paciencia, porque Dios actúa
según su tiempo, no el nuestro. Después de que le fue prometida una
descendencia numerosa, Abraham tuvo que esperar años antes de que Sara
concibiera, un momento en el que ambos eran muy ancianos.
Las acciones de Dios pueden traer deleite, como fue el
caso cuando Ana dio a luz un niño (1 Samuel 1:27-2:1). Su plan también puede
conducir a tiempos dolorosos, como fue la experiencia de José. Antes de que el
Señor lo elevara a una posición de autoridad, José fue vendido como esclavo y
encarcelado injustamente.
Seremos alentados y fortalecidos cuando reconozcamos
cómo está operando el Señor en nosotros y a nuestro alrededor.
Oración sugerida: Amado Padre Celestial, gracias
porque Tu sigues obrando. Aunque a veces sea de una manera dramática y otras
veces parezca que no estás haciendo mucho, pero Tu sigues obrando. Señor, Tu
nos has dado al Espíritu Santo para reconocer Tu presencia y Tu obra. Ayúdame a
desarrollar la paciencia porque Tu actúas según Tu tiempo y Tu voluntad y ambos
son perfectos. Oro en el
nombre de Jesús, Amén.
1.
Juan
5:16-19 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
|