Encuentros Diarios
Mayo 25, 2026
1. La paciencia de un agricultor
Pero si esperamos lo que todavía no vemos, en la
espera mostramos nuestra constancia.1
Un agricultor de frutas requiere mucha paciencia.
Considera el crecimiento de una nueva cosecha de manzanas. En el primer año,
los árboles se están acostumbrando a la tierra y no hay manzanas. En el segundo
año, aún no hay manzanas, pero los árboles han mostrado crecimiento en altura y
plenitud. En tercer y cuarto curso, los árboles comienzan a mostrar signos de
madurez a medida que sus ramas florecen con pequeñas flores blancas y rosas,
pero normalmente no es hasta el quinto o sexto año cuando se logra una cosecha
completa de manzanas. Puede que pasen 25 años hasta que un manzano sano y
estándar dé su mejor fruto, y en ese tiempo el agricultor mantiene la
paciencia. Durante esos años tranquilos y áridos, el agricultor no arranca los
árboles del suelo por frustración. En cambio, espera pacientemente porque tiene
una esperanza segura en la cosecha invisible que sabe que llegará.
Nuestras vidas están llenas de momentos de espera y
anticipación que requieren la paciencia de un agricultor. A menudo, nos
enfrentamos al difícil reto de esperar respuestas a nuestras oraciones. Sabemos
que Dios ha escuchado y está actuando según Su plan para nosotros, pero la
espera puede llevarnos a sentirnos desanimados e incluso a retirar nuestra
petición, conformándonos con lo que esté a nuestro alcance. Pero cuando
esperamos el momento de Dios, no solo hemos ido creciendo en paciencia de forma
constante, sino que también somos recompensados con una cosecha completa de
bendiciones. Si estás pasando por una temporada de silencio, en la que esperas
pacientemente (¡o impacientemente!) a ver a Dios actuar, pon tus preocupaciones
en manos del Todopoderoso y confía en Él para cumplir Sus promesas. ¡Descansa
con la esperanza de la bendición invisible que se acerca!
Oración sugerida: Querido Señor, gracias por la
promesa de saber que puedo confiar en ti en cualquier circunstancia. Ayúdame a
ser fiel en la oración y paciente en la espera mientras te veo mover en mi
vida. ¡Gracias por el crecimiento que voy a experimentar en ti! En el nombre de
Jesús, Amén.
1. Romanos 8:25 (NVI).
El encuentro de hoy fue escrito por: Verónica B.
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