Encuentros Diarios
Agosto 24, 2026
1. Dejarse guiar por el Espíritu
Digo,
pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el
deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois
guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de
la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones,
herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a
estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los
que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del
Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza, contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu,
andemos también por el Espíritu.1
El Espíritu
Santo es uno de los regalos más preciosos de Dios para sus hijos. El Espíritu
viene a morar en los creyentes en el momento de la salvación y los capacita
para vencer el pecado y vivir para la gloria de Dios (Juan 15:26-27). Sin
embargo, el poder del Espíritu Santo puede ser estorbado o ignorado.
Andar en el
Espíritu denota confianza en Él. Nos guía y nosotros lo seguimos. Cuando habla,
lo escuchamos, prestamos atención a sus advertencias y obedecemos sus
instrucciones. Su camino es una senda de entrega que, aunque a veces es difícil,
conduce a la plenitud de la vida. El Espíritu Santo de Dios no solo nos guía,
sino que también nos capacita, dándonos todo lo necesario para vivir con
rectitud y dar fruto (Gálatas 5:22-23).
Ser guiados
por el Espíritu Santo debería ser el estilo de vida natural de todos los hijos
de Dios. Debemos buscar mantener una conciencia de su presencia siempre. A
medida que lo hacemos, Él nos hace sensibles a las cosas de Dios y nos da
entendimiento en cuanto a las situaciones y las personas que nos rodean.
Dé un paseo
con el Espíritu Santo hoy. Aprenda a reconocer su voz pasando tiempo en la
Palabra de Dios y en oración. Enfoque sus pensamientos en Él,
pidiéndole su guía y esperando su dirección.
Oración
sugerida: Amado Padre Celestial, gracias porque no estamos solos. Como hijos
Tuyos tenemos al Espíritu Santo morando en nosotros. Permíteme estar consciente
de la presencia del Espíritu Santo en mi vida, para ser guiada, capacitada y
dar fruto. Que todo sea para darte la honra y la gloria. Gracias por Tu
Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, Amén.
1. Gálatas 5:16-25 (RVR1960).
El
Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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