Encuentros Diarios
Julio 31, 2026
1. Cuando enfrentamos tiempos difíciles
Bendeciré
a Jehová en todo tiempo, Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová
se gloriará mi alma, Lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová
conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró
de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no
fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus
angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los
defiende.1
Dios
promete que, cuando enfrentemos tiempos difíciles, Él estará con nosotros.
Desea ser nuestro maestro y guía, pero debemos disponernos a responderle.
Necesitamos:
Tener el
anhelo de seguir el camino de Dios. La Biblia compara ese anhelo con un ciervo
que jadea por agua (Salmo 42:1). Así también debemos actuar nosotros, buscando
la dirección de Dios en lugar de depender de nuestra propia iniciativa.
Estar
dispuestos a aprender del Señor. Cuando buscamos su guía, Dios transforma
nuestras adversidades en oportunidades de aprendizaje. Así sucedió con Ana, que
suplicaba por un hijo (1 Samuel 1:1-10), y con María y Marta ante la muerte de
su hermano Lázaro (Juan 11:17-27). Necesitamos un espíritu dispuesto para
aprender lo que Él quiere enseñarnos.
Someternos
a su voluntad. Antes de revelarnos su solución, Dios nos pide comprometernos
con su camino. El Señor nos llama a andar por fe y no por vista (2 Corintios
5:7), y a reconocer que sin Él nada podemos hacer (Juan 15:5). Declarar
nuestro compromiso con su camino siempre es lo mejor.
Las
dificultades son inevitables, pero también valiosas. Dios nos acompaña en cada
una de ellas, solo pide un corazón humilde, un espíritu dócil y que nos
rindamos a Su voluntad.
Oración
sugerida: Amado Padre Celestial, te pido perdón porque en mi vida he sido muy
rebelde. Muchas veces he hecho las cosas a mi manera y he pagado las
consecuencias. Pero ahora Señor, te pido me ayudes a hacerlo diferente. Quiero
alimentar ese anhelo de seguirte, cada día, todos los días. Estoy dispuesta a
aprender de Ti y a someterme a Tu voluntad. Quiero tener un corazón humilde y
un espíritu dócil para someterme a Ti. Oro en el nombre de Jesús, Amén.
1.
Salmos 34:1-7 (RVR1960).
El Encuentro
de hoy fue escrito por: Rosina N.
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