Encuentros Diarios
Julio 23, 2026
1. Un mensaje valioso en nuestra vida
Mas él
conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro. Mis pies han seguido sus
pisadas; Guardé su camino, y no me aparté. Del mandamiento de sus labios nunca
me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida. Pero si él
determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. Él, pues,
acabará lo que ha determinado de mí; Y muchas cosas como estas hay en él.1
Imagínese
cenando en un buen restaurante. La mesa está servida con manteles, vajilla fina
y cristalería. El camarero le entrega el plato con un toque de elegancia. En
medio de ese exquisito plato de porcelana hay solo un malvavisco. En vez de
recibir una comida deliciosa, solo le dan un dulce esponjoso.
Si no somos
cuidadosos, nuestra vida puede parecerse a esa decepcionante comida. En lugar
de ser creyentes con un mensaje lleno de esperanza, podemos encontrarnos sin
nada que ofrecer aparte de un poco de dulzura.
Mientras
que, si el Señor construye un mensaje valioso en nuestra vida, debemos recibir
todo lo que se nos presenta con la seguridad de que Él siempre está con
nosotros. Cuando algo malo nos ocurre, Dios siempre sacará algo bueno de ello.
Es más probable que una persona pueda compartir palabras de esperanza con mayor
eficacia si ha conocido el dolor (1 Corintios 1:3-5). Cuando sufrimos, buscamos
consuelo de quienes han afrontado algo parecido. Del mismo modo, otros
confiarán en nuestro consuelo si hemos sufrido.
Cualesquiera
que sean las circunstancias, debemos evaluar lo que Dios está haciendo en
nosotros. Cuando buscamos sus propósitos y sus enseñanzas, acortamos el tiempo
para que nuestro mensaje de vida refleje la esperanza que se encuentra en
Cristo.
Oración
sugerida: Amado Padre Celestial, independientemente de las
circunstancias, permíteme buscar tus propósitos y enseñanzas para mi
vida. Señor, que mi vida sea un mensaje que refleje la esperanza que solamente
se encuentra en Cristo Jesús, Amén.
1. Job 23:10-14 (RVR1960).
El
Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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