Encuentros Diarios
Agosto 19, 2026
1. La obra de Dios
Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con
júbilo. Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con
fidelidad. Él ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la
tierra. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército
de ellos por el aliento de su boca. Él junta como montón las aguas del mar; Él
pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de
él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y
existió. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las
maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre;
Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.1
El trabajo de Dios es creativo. Hizo el cielo, la
Tierra y todas las criaturas vivientes. Formó a Adán y Eva a su imagen y nos
entretejió en el vientre de nuestra madre. Su obra es también poderosa. Por
medio de su Hijo, nos reconcilió consigo y nos adoptó en su familia. La obra de
Dios continúa, y Cristo es quien mantiene unidas todas las cosas (Colosenses
1:17).
Para reconocer la obra de Dios, necesitamos orar de
manera activa y persistente. Las oraciones centradas en Cristo enfocan nuestra
atención en el Señor. Entonces podemos identificar mejor sus acciones y ver
cómo podemos unirnos a Él en su obra.
El Padre celestial quiere que nuestro corazón y
nuestra mente se rindan a su voluntad. Una actitud de sumisión nos
prepara para escuchar y obedecer. Concentrarnos en la Palabra de Dios despejará
nuestra mente y nos ayudará a entender lo que Él está haciendo. Cuando
combinamos estas disciplinas con discernimiento y paciencia, nos habremos
posicionado para descubrir cómo está obrando Dios en nuestra vida y en nuestro
mundo. Dios sigue trabajando hoy. Pídale que le abra los ojos para ver
cómo está obrando a su alrededor.
Oración sugerida: Amado Padre Celestial, Tu creaste el
cielo, la Tierra y todo lo que puedo ver a mi alrededor. Tu obra es poderosa.
Ayúdame a rendir mi mente y mi corazón a Tu voluntad cada día. Ayúdame a tener
una actitud sumisa ante Ti para poder escucharte y obedecerte. Abre mis ojos
espirituales para poder ver cómo estás obrando a mi alrededor y así unirme a Ti
en Tu obra. Oro en el
nombre de Jesús, Amén.
1.
Salmos
33:3-11 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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