Encuentros Diarios
Abril 07, 2026
1. ¡Es demasiado tarde!
Porque por
gracia ustedes han sido salvados mediante la fe. Esto no procede de ustedes,
sino que es el regalo de Dios y no por obras, para que nadie se jacte.1
Ebenezer Wooten acababa de concluir una predicación.
Mientras la multitud se dispersaba, se le acercó un joven que preguntó:
"Señor Wooten, ¿qué debo hacer para ser salvo?" Percibiendo que el
tipo confiaba en su propia rectitud, Wooten respondió con bastante
despreocupación: "¡Es demasiado tarde!" El joven se sorprendió,
"¡Oh, no digas eso, señor!" Pero el evangelista insistió: "¡Es
demasiado tarde!". Luego, mirando al joven a los ojos, continuó:
"Quieres saber qué debes HACER para ser salvado. Te digo que ya es
demasiado tarde ahorita o en cualquier otro momento. ¡La obra de salvación está
terminada y completa! Se terminó en la cruz. Nuestro papel es simplemente
reconocer nuestro pecado y recibir por fe el don del perdón."2
Cuando el rico y joven gobernante le hizo a Jesús una
pregunta similar en Marcos 10, Jesús le explicó al hombre que debía vender todo
lo que tenía y seguirle. Ya era demasiado tarde. Jesús había sentido que el
joven gobernante confiaba en su propia justicia, pues fue rápido en mencionar
que había obedecido todos los mandamientos desde niño (v.20). El desafío de
Jesús al hombre fue ir un paso más allá—No busques solo la vida eterna,
sígueme. Antes de decirle al
joven lo que aún le faltaba, "Jesús le miró y le amó." (v.21) Jesús
le amó sin importar su decisión. Jesús pidió al hombre rico que renunciara a
sus riquezas sabiendo que era en esa riqueza donde residía su corazón.
¿Hay algo que te
impide seguir verdaderamente a Jesús? No importa dónde estés ahora, Jesús te
ama. No hay nada que podamos HACER para ganarnos la
salvación... Es demasiado tarde. La muerte de Jesús en la cruz ya
lo hizo posible. Su salvación es gratuita. Es un regalo que hay que recibir.
¡Se pagó con la sangre de Jesús—el gesto supremo de Su amor por nosotros!
Oración sugerida:
Querido Padre Celestial, gracias por amarme a pesar de mi egoísmo. Hoy, dejo
atrás todo lo que me impide seguirte con todo mi corazón. Gracias por tu
sacrificio para que yo pueda tener el don de la salvación. En el nombre de Jesús, Amén.
1.
Efesios 2:8-9 (NVI).
2.
Autor desconocido.
El encuentro de
hoy fue escrito por: Verónica B.
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