Encuentros Diarios
Julio 29, 2026
1. No espere más
“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis
hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el
día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me
probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté
contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han
conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de
incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros
cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se
endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de
Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del
principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis
vuestros corazones, como en la provocación.”1
Todos pasaremos la eternidad en algún lugar. El
destino está determinado por si aceptamos o rechazamos el perdón de Cristo.
Pero la eternidad parece lejana, por lo que algunas personas sienten que pueden
retrasar esta decisión. Piensan: Esperaré hasta estar más cerca de la muerte.
Entonces le pediré a Jesús que me salve.
Los problemas con este razonamiento son evidentes.
Primero, no hay ninguna garantía de que usted tendrá alguna advertencia antes
de la muerte. Segundo, al pasar toda una vida rechazando el ofrecimiento de
Cristo, corre el riesgo de desarrollar un corazón endurecido. Hebreos 3:13
dice: "Exhortaos los unos a los otros...para que ninguno de vosotros se
endurezca por el engaño del pecado". Rechazar a Dios una y otra vez puede
que le impida decirle sí a Dios al final de su vida. Debemos tener cuidado de
no abusar de la gracia de Dios. Todas las personas que no están protegidas por
la salvación en Cristo enfrentarán la realidad del juicio (Hebreos 10:26-27).
Al posponer una decisión por Cristo, usted no solo
pierde las bendiciones inmediatas de una relación personal con Dios en el
presente, también se arriesga a una futura separación de Él por toda la
eternidad. ¡No espere! Venga a Cristo hoy. Reconozca su pecado, pídale perdón y
confíe en Él como su Salvador.
Oración sugerida: Amado Padre Celestial, primero te
quiero dar las gracias porque no te diste por vencido conmigo. Me hablaste una
y otra vez a través de diferentes personas hasta que escuche el mensaje de
salvación y te acepte como mi Señor y Salvador. Segundo, te pido ser un
instrumento que puedas usar para que otras personas escuchen el mensaje de
salvación. Ayúdame a ser valiente y decidida para hablar del evangelio a otras
personas. Que mi vida sea un testimonio vivo de Tu amor, Tu misericordia y de
Tu gracia. Oro en el nombre de Jesús, Amén.
1.
Hebreos
3:7-15 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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