Encuentros Diarios
Septiembre 14, 2026
1. Obediencia total
—¡Yo sí
he obedecido al Señor! —insistió Saúl—. He cumplido la misión que él me
encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los
amalecitas. Y del botín, los soldados tomaron ovejas y vacas, destinadas al
exterminio, con el propósito de ofrecerlas en Guilgal al Señor tu Dios. Samuel
respondió: “¿Qué agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y
sacrificios o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el
sacrificio, y prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es
tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría.
Y como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey”.1
Una de las
maneras más comunes en la que nos salimos de la voluntad de Dios es mediante la
obediencia parcial, haciendo la mayor parte de lo que Él pide, pero reservarnos
ciertas áreas.
El rey Saúl
cayó en esta trampa. Después de que Dios ordenó a los israelitas destruir por
completo a los amalecitas y sus posesiones, ellos perdonaron al mejor ganado y
al líder, Agag. Cuando Samuel llegó, Saúl anunció que había cumplido el
mandato. Pero al ser interrogado, culpó al pueblo, aunque él era el rey,
y ninguna decisión importante se tomaba sin su aprobación. Luego Saúl dio
una explicación: los animales se habían guardado para sacrificarlos al Señor.
Parecía piadoso, pero Samuel no se dejó engañar y señaló la acción de Saúl como
lo que era en realidad: rebelión.
Podemos
hacer lo mismo. Nuestras razones para obedecer a medias pueden parecernos
lógicas, e incluso podemos creer que honramos a Dios. Pero el Señor no juzga
nuestra obediencia por nuestras intenciones o justificaciones.
¿Ha estado
usted justificando una decisión que no termina de alinearse con lo que Dios
quiere? La obediencia parcial puede parecer un compromiso razonable, pero nos
impide experimentar la plenitud de caminar en la voluntad del Señor.
(Leer todo
el capítulo 15 de 1 de Samuel)
Oración
sugerida: Amado Padre Celestial, te pido perdón porque muchas veces he
justificado mi obediencia parcial. Pero en este día quiero pedirte que examines
mi corazón y me permitas ver si aún hay áreas en mi vida donde estoy
obedeciendo a mi manera y no a la manera que Tú quieres. Padre Amado, guíame
por medio de Tu Espíritu Santo y Tu Palabra para alinear mi obediencia conforme
Tu voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.
1. 1 Samuel 15:20-23 (NVI).
El Encuentro
de hoy fue escrito por: Rosina N.
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