Encuentros Diarios
Febrero 12, 2026
1. Un amigo de Jesús
Cuando Jesús vio
a su madre al lado del discípulo que él amaba, le dijo: "Apreciada mujer, ahí tienes
a tu hijo". Y al discípulo le dijo, "Ahí tienes a tu madre." Y, a partir de
entonces, ese discípulo la llevo a vivir a su casa.1
Jesús sabía que su
tiempo en la tierra sería limitado, así que cuando comenzó su ministerio eligió
a doce discípulos para caminar junto a él en este viaje. De estos doce, hubo
tres (Pedro, Santiago y Juan) que llegaron a experimentar milagros que otros no
experimentaron. Jesús sabía los ministerios que cada uno de sus discípulos
dirigiría, así que tal vez invirtió tiempo extra en estos tres sabiendo los
roles de liderazgo que tendrían en la iglesia primitiva. De estos tres hombres,
Jesús desarrolló una amistad especial con Juan. Jesús se refirió a Juan como el
"discípulo que amaba", y cuando el tiempo de Jesús en la tierra llegó
a su fin, sólo Juan estaba allí, de todos los discípulos, al pie de la cruz.
Juan era un amigo que
caminaba con Jesús en las buenas y en las malas. Varios de los escritos de Juan
hablaban sobre el amor de Jesús por nosotros, y el amor que debemos mostrar a
los demás. Jesús es amor, y Juan llegó a experimentar eso de primera mano en el
ministerio y la amistad que compartió con Jesús. Proverbios 18:24 nos dice que
hay un amigo que se mantiene más cerca que un hermano, y este es el tipo de
amigo que Juan fue para Jesús. Cuando María vio a su Hijo morir en esa cruz por
nuestros pecados, Jesús la confió a su buen amigo Juan.
¿Qué clase de amigos
somos para Jesús? ¿Puede confiar en que le obedeceremos y permaneceremos fieles
a él en todas las circunstancias? ¿Qué clase de amigos somos para los demás?
¿Inspiramos confianza y somos alguien que caminará con la gente en las buenas y
en las malas? La verdadera amistad es el resultado de seguir el modelo de amor
de Jesús. Si podemos obedecer Su mandato de amarlo por encima de todo y amar a
los demás, nuestras amistades florecerán y honrarán a Dios.
Oración sugerida:
Querido Dios, qué hermoso regalo es tener un verdadero amigo. Alguien con quien
puedas contar, que te proporcione palabras de sabiduría, que te levante cuando
las cosas se pongan difíciles, y que te muestre el amor de Jesús y te anime a
hacer lo mismo con los demás. Llévame a aquellos que serán este amigo para mí, y
ayúdame a ser este amigo para los demás. En el nombre de Jesús, amén.
1. Juan 19:26-27 (NTV).
El Encuentro de hoy fue
escrito por: Crystal B.
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