Encuentros Diarios
Julio 30, 2026
1. Mira con paciencia
Pero si esperamos
lo que todavía no vemos, en la espera mostramos nuestra constancia.1
Desde proyectos de manualidades hasta recetas,
peinados y arreglos y reparaciones, puedes encontrar un vídeo sobre casi
cualquier tema imaginable. Puedes encontrarte buscando y buscando en el celular
hasta que algo te llame la atención, y entonces observas con ojo atento para
ver si puedes imitar la actividad. Sin embargo, algunos de estos tutoriales
cortos son demasiado detallados en sus instrucciones para mi gusto y a menudo
me encuentro perdiendo la paciencia con el proceso y acelerando el vídeo porque
tengo más ganas de ver cómo queda al final. Sin embargo, siempre que me tomo el
tiempo para ver las instrucciones, puedo ver los pasos importantes que quizá me
he perdido en mi prisa por terminarlas.
A menudo somos así con Dios. Él nos ha expuesto Su
plan, paso a paso, destacando todas las partes importantes. Podemos ver dónde
hemos cometido errores, pero aun así estamos deseando apurarlo para ver cómo se
desarrollarán sus promesas. Queremos acelerar los detalles de nuestra vida
espiritual y queremos que madurez y la voluntad de Dios se cumplan de inmediato
sin escuchar las instrucciones. Gracias a Dios que Él no es controlado por
nuestra impaciencia y está dispuesto a repetir los detalles de su voluntad una
y otra vez hasta que entendamos lo que realmente es Su voluntad y no la
nuestra.
Cuando Dios comenzó su buena obra en cada uno de
nosotros, prometió llevarla hasta el final (Filip. 1:6) y estar con nosotros en
cada paso del camino (Deut. 31:6). Nuestra confianza proviene de nuestra
paciencia en la espera. Así que ten paciencia acerca de los planes del Señor
para ti. Escucha con confianza todas sus instrucciones y prepárate para
imitar al Salvador. Observa con paciencia y ve la maravilla de la voluntad de
Dios para ti.
Oración sugerida: Querido Señor, sé que el final de
cada una de las lecciones que me estás enseñando terminará en algo increíble y
hermoso. Pido perdón por mi impaciencia. Gracias por ser paciente conmigo y por
saber exactamente cómo acabará todo. En el nombre de Jesús, Amén.
1. Romanos 8:25 (NVI).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Verónica B.
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