Encuentros Diarios
Julio 27, 2026
1. Deja el peso a un lado
"Por tanto, también nosotros que estamos rodeados
de una nube tan grande de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que
nos asedia y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante."1
A nuestra familia le encanta hacer senderismo. Sin
embargo, con cuatro niños, tenemos que llevar bebidas y botanas extra para que
coman durante el camino, así como suministros extra de primeros auxilios porque
nunca sabes qué esperar. Siempre nos preguntamos por qué el camino a nuestro
destino parecía mucho más largo que el de vuelta al coche, ¡pero es porque el
peso de las muchas bebidas y botanas en nuestras mochilas prácticamente
desaparecen en el camino de vuelta! Sin el peso extra, el camino parece mucho
más fácil.
La vida presenta muchas experiencias diferentes para
cada uno de nosotros. Algunas de estas experiencias pueden ser dolorosas,
causar sentimientos de culpa o nuestras circunstancias pueden generar
preocupaciones y estrés adicionales. Cuando decidimos guardar estas cosas en
nuestro corazón y mente, el peso se vuelve cada vez más pesado de soportar.
Estos pesos y preocupaciones pueden aplastarte si se llevan demasiado tiempo.
Te ponen inquieto y te hacen perder el sueño por la noche. El peso que cargamos
nos distrae y desvía nuestra atención de Dios hacia nuestras preocupaciones.
Este peso te impedirá cumplir el propósito de Dios para ti.
Amigos, si hoy llevas un peso innecesario, es hora de
dejarlo a un lado. Volvamos nuestra atención a Dios y a su misión para nuestra
vida. Él nos dice que depositemos todas nuestras preocupaciones en Él porque cuida
de nosotros. Quiere llevar esas cargas que llevamos y darnos descanso. Dios es
más grande que cualquier cosa que podamos estar enfrentando. Quiere liberarnos
del peso del pasado, darnos descanso en medio de las circunstancias presentes y
darnos confianza, esperanza y gozo para el futuro. Entrega tu corazón a Dios.
Entrégalo todo a Sus pies y deja que te libere para caminar en paz.
Oración sugerida: Padre Celestial, Tú eres bueno y
solo quieres el bien para tus hijos. Gracias por tu eterno cuidado hacia mí.
Ayúdame a poner mis cargas a tus pies hoy y dejarlas allí. Ayúdame a abrazar la
libertad que me has dado y caminar con confianza en Tu Espíritu. En el nombre
de Jesús, amén.
1. Hebreos 12:1 (NVI).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Crystal B.
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