Encuentros Diarios
Junio 29, 2026
1. Un corazón libre
Examíname, oh
Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis ansiedades. Fíjate si voy por
un camino que te ofende y guíame por el camino eterno.1
No hay nada como
la sensación de libertad—esa sensación que surge cuando has completado una
tarea o un proyecto. Como la sensación de tener la casa y el jardín limpios,
cuando puedes sentarte y relajarte porque no hay nada urgente que hacer. O la
sensación de que te quitan un peso de encima; de esos que llegan cuando has
confesado un error o superado una preocupación o miedo.
Pero esa
sensación de libertad total es difícil de alcanzar cuando insistimos en dejar
que las pequeñas cosas nos pesen. Pequeños montones aquí y allá empiezan a
desordenar nuestros caminos. Muchas pequeñas preocupaciones se convierten en
grandes ansiedades que amenazan con asfixiarnos. Lo más importante para lograr
la libertad, según la Palabra de Dios, es proteger el estado de nuestros
corazones (Prov. 4:23). Lo que dejamos entrar acabará saliendo a la luz. Como
Dios se preocupa más por la plenitud de nuestros corazones, Su deseo es que nos
deshagamos de las cosas que nos impiden encontrar la libertad.
Así como
cuidarías y mantendrías físicamente tu hogar o jardín, haz un paseo espiritual
por los caminos de tu corazón; Busca las zonas que necesitan mantenimiento.
Pide al Espíritu Santo que te guíe hacia aquellas áreas que has descuidado
durante tanto tiempo. Quizá los armarios de tu corazón necesitan ser ordenados;
los sentimientos de tristeza y duda que nos impiden escuchar la voz del Señor
deben ser eliminados. Quizá las malas hierbas del miedo y el dolor están
ahogando las rosas en nuestro jardín, impidiéndonos conocer realmente la
voluntad de Dios para nosotros. Las pequeñas cosas se han convertido en grandes
y nos mantienen unidos en lugar de poder vivir una vida libre y fructífera. La
libertad puede ser tuya si hoy te tomas el tiempo de limpiar tu corazón y
permites que Dios lo llene con Su amor, alegría y paz que cada uno de nosotros
desea.
Oración sugerida:
Querido Señor, perdóname, porque he permitido que mi corazón se llene de
preocupaciones y dudas. He dejado que me impidan conocerte de verdad. Crea en
mí un corazón limpio, libre de todo lo que me aparta de ti. En el nombre de
Jesús, Amén.
1.
Salmo 139:23-24 (NVI).
El encuentro de
hoy fue escrito por: Verónica B.
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