Encuentros Diarios
Julio 16, 2026
1. Vive como Olaf
Esten
siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense! Que todo el mundo
vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve
pronto. No se preocupen por nada, en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo
que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentaran
la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidara
su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesus.1
En 2013, Disney presentó a públicos de todas las
edades a un muñeco de nieve "amante de un cálido abrazo" llamado
Olaf. Disfrutaba de la belleza de vivir en el presente, comprendiendo que era
amado, y soñaba con experimentar el calor del verano. Los espectadores se reían
mientras cantaba sobre ser un muñeco de nieve feliz en verano porque sabíamos
cuál sería su realidad si alguna vez se cumplía su deseo. Olaf no temía por su
futuro y, incluso cuando se enfrentaba al peligro o literalmente se derretía,
se reía, y nos hacía reír, a pesar de ello. Olaf no tenía pensamientos ansiosos
ni preocupaciones. Las cosas simples tenían sentido para él y eso era lo único
que importaba.
En Filipenses 4, Pablo nos desafía a vivir una vida
estable, a ser alegres, amables y agradecidos, viviendo sin ansiedad ni
preocupación por nada—básicamente a vivir como Olaf. Podemos tener esa vida
firme y sin preocupaciones depositando nuestra confianza en Aquel que tiene el
futuro, quien conoce cada uno de nuestros pasos y en que puede proteger
nuestros corazones y llenarnos de una paz que va mucho más allá de nuestra
comprensión. La paz que se encuentra en Jesús.
Puede que pienses que este tipo de vida suena
irrazonable. ¿Cómo podemos simplemente seguir adelante sin preocuparnos por el
futuro? Incluso pensar en el futuro inmediato ya me provoca un poco de
ansiedad, ¿no? ¿De verdad tengo que estar alegre todo el tiempo? Pablo dice
que, en esos momentos de estrés y preocupación, llévalo al Señor en oración. Y
nos dice, no una sino dos veces en la misma línea, ¡que nos alegremos! No
estamos destinados a entender todo esto porque la paz que Dios nos da cuando
confiamos verdaderamente en Él trasciende toda comprensión y literalmente.
Podemos mirar al futuro y estar alegres, como muñecos de nieve en verano,
sabiendo que Dios nos acompañará. Otros se reirán de nuestra ausencia de miedo
a lo que pueda venir, y eso está bien porque el Dios al que servimos no nos
dejará ni nos abandonará (Deut. 31:8).
Oración sugerida: Querido Señor, enséñame a vivir una
vida libre de preocupaciones y miedos, sabiendo que tienes mi futuro planeado y
en la palma de tu mano. Ayúdame a conocer tu paz. En el nombre de Jesús, Amén.
1. Filipenses 4:4-7 (NTV).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Verónica B.
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