Encuentros Diarios
Septiembre 15, 2026
1. La obra maestra de Dios
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las
aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se
arrastra sobre la tierra.1
Dios creó los cielos y la Tierra, y puso orden en lo
que carecía de forma, revelando así su poder con una gloriosa exhibición de
belleza. Nos concedió océanos rebosantes de vida, flores de innumerable
colores, estrellas y estaciones en perfecta armonía. Y, como acto supremo de la
creación, dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza" (Génesis 1:26). ¡Qué privilegio haber sido creados a la imagen
de nuestro Dios infinitamente creativo! Sin embargo, el crearnos fue apenas el
inicio de la obra creative de Dios en nuestras vidas.
Una de las razones por las que no nos vemos como Dios
nos ve es porque solo estamos viendo la obra en proceso. Dios nos ve como
somos, nos ve como nos está formando y ve el producto terminado. Antes
del comienzo del mundo, Él predestinó que fuéramos conformados a la imagen de
su Hijo. Y es así como entraremos al cielo: como sus hijos transformados.
Si usted le pregunta a la persona promedio: ¿Cree
usted que Dios le ve como una obra maestra?, es probable que responda: Está
hablando con la persona equivocada. Tendemos a ver nuestras faltas, fracasos y
pecados, nos enfocamos en la culpa y en el pasado.
Por eso no nos vemos como Dios nos ve. El apóstol
Pablo dice que cada uno de nosotros es una obra maestra (Efesios 2:10). Somos
como hermosos tapices en los que Dios siempre está trabajando. Pídale a
Dios que le ayude a reconocer y valorar las maneras en que Él está obrando en
usted.
Oración sugerida: Amado Padre Celestial, ayúdame a
verme como me ves, una obra maestra creada en Cristo Jesús. Ayúdame a creer de
corazón que me estás transformando para tus buenas obras. Oro en el nombre de Cristo Jesús,
Amén.
1.
Genesis
1:26 (RVR1960).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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