Encuentros Diarios
Mayo 06, 2026
1. Amigos por correspondencia
Por eso, anímense
y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.1
Cuando estaba en primaria, como parte de una tarea
escolar, nos daban "amigos por correspondencia": un niño de otra
clase al que escribíamos una carta semanal para compartir las cosas sencillas
que ocurrían en nuestra semana. El profesor recogía nuestras cartas y las
entregaba a los estudiantes correspondientes mientras nosotros esperábamos
ansiosos una carta de respuesta propia. Disfruté tanto esta actividad que, conforme
crecí, hice el tener "amigos por correspondencia" una práctica
habitual. Los campamentos de verano eran una forma estupenda de conocer nuevos
amigos que vivían en otras partes del estado o del país, y eso hizo que nuestro
intercambio de cartas fuera aún más emocionante. A medida que fuimos
envejeciendo y la tecnología empezó a evolucionar, cambiamos el ahora
"anticuado" bolígrafo y papel por escribir nuestras cartas y
enviarlas electrónicamente a través de internet. ¡Recibir correos electrónicos
personales se volvió igual de emocionante! Pronto esas cartas completas fueron
reemplazadas por párrafos cortos. Esos mensajes se volvieron aún más cortos,
hasta que finalmente escribir cartas pasó a ser cosa del pasado. ¿Me olvidé de
esos amigos? ¡Por supuesto que no! Me "agregaron" en redes sociales y
ahora podemos ver lo que pasa en la vida de cada uno a través de sus
publicaciones y fotos, donde puedo responder con un "me gusta"
sincero en forma de pulgar o corazón, o si tengo tiempo, ¡puedo dejar un comentario
bonito!
Esas amistades que antes se basaban en conversaciones
profundas llenas de sentimientos han disminuido. El significado de la amistad
ha cambiado y muchos de nosotros nos hemos sentido solos y aislados. Aunque
disfrutamos de los beneficios de internet que nos mantienen conectados de forma
vaga, hemos llegado a echar de menos la interacción.
Dios nos creó para las relaciones, tanto con Él como
con los demás. Las palabras de ánimo y afirmación tienen fuerza y traen
alegría. Mientras estaba sentado en una celda, el apóstol Pablo escribió a sus
amigos que daba gracias a Dios cada vez que los recordaba (Filip. 1:3), ¡lo
cual estoy seguro que a menudo ocurría en su soledad! Sus constantes palabras
de ánimo le granjearon muchos amigos.
Puede que los días de los "amigos por
correspondencia" hayan quedado atrás, pero la tecnología aún puede
ayudarnos a enviar mensajes de afirmación. Mándale un mensaje a un amigo diciéndole
lo genial que fue verle la semana pasada. Comenta cuánto has echado de menos
pasar tiempo con ellos. ¡Diles cuánto los quiere Jesús también!
Oración sugerida: Querido Señor, gracias por el don de
la amistad. Ayúdame a ser un buen amigo cuyas palabras y acciones reflejen tu
amor y tu gracia. En el nombre de Jesús, Amén.
1. 1 Tesalonicenses 5:11 (NVI).
El encuentro de hoy fue escrito por: Verónica B.
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