Encuentros Diarios
Marzo 04, 2026
1. El que conoce nuestra historia
"Examíname, oh
Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida
eterna."1
Muchos de nosotros
tenemos ese amigo con quien podemos compartir cualquier cosa, y nos aman tal como
somos. Estos amigos pueden ser pocos, pero cuando entran en nuestras vidas, no
podemos evitar vivir en gratitud por este gran regalo. Mi esposo es uno de
estos amigos para mí. Doy gracias a Dios por él todos los días, ¡y nunca doy
por sentado el hecho de que tengo un amigo "en casa"! Él conoce mis
hábitos, peculiaridades, mis días buenos y mis días malos, y elige amar todo
sobre mí, incluso cuando yo no me amo a mi misma. Aunque él y yo nos conocemos
tan bien después de muchos años de matrimonio, no hay manera de que podamos
conocer cada detalle sobre el pasado, presente y futuro del otro. Sólo hay Uno
que nos conoce tan íntimamente.
¡Dios conoce cada parte
de nuestra historia! Lo visto y lo invisible. Hay partes de nuestra historia
que podemos dudar en compartir con las personas más cercanas a nosotros por
cualquier razón, pero podemos expresar libremente nuestros pensamientos más
íntimos a Dios y saber que a Él le importa. Él es el único que puede tomar las
partes feas de nuestra historia y reescribirla para Su gloria. Tal vez hubo
momentos en que nos alejamos de Él, o hemos sido crueles o críticos con las
personas que Él ha traído a nuestras vidas. Cualquiera que sea el caso, nuestra
transparencia con Dios es lo que traerá sanidad y profundizará nuestra relación
con Él.
Podemos venir a Dios
con nuestras preocupaciones, ansiedad, confusión, tentaciones y pruebas. Es
cuando lo entregamos completamente a Dios que podemos experimentar la amistad
que Él desea tan profundamente con nosotros. Te animo a ser honesto con Dios
hoy, compartir lo que hay en tu corazón sin filtro y permitir que Dios te guíe.
Oración sugerida:
Querido Dios, gracias por los amigos (quienquiera que sean para nosotros) que
has puesto en mi vida que me aman y me apoyan en las buenas y en las malas.
Amigos como estos son difíciles de encontrar, así que por favor ayúdame a nunca
dar por sentada esta bendición. Gracias, Jesús, por ser mi amigo más verdadero
y por amarme a pesar de lo bueno, lo malo y lo feo en mi historia. Por favor,
toma lo que no te agrada y conviértelo en algo nuevo para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.
1. Salmos 139:23-24.
El Encuentro de hoy fue
escrito por: Crystal B.
|