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Encuentros Diarios
Julio 08, 2026
Una naci贸n bajo Dios
Si mi
pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala
conducta, yo lo escuchare desde el cielo, perdonare su pecado y restaurare su
tierra.1
La Guerra de
1812, tambi茅n conocida como La Guerra Olvidada, lleva un cap铆tulo muy triste
para la historia de los estados unidos. El 23 de agosto de 1814, el ej茅rcito
brit谩nico鈥攗no de los ej茅rcitos m谩s poderosos del mundo en ese momento鈥攁salt贸 e
incendi贸 el Capitolio de EE. UU. y la Casa Blanca, junto con la Biblioteca del
Congreso y el Departamento de Guerra de EE. UU. El resplandor anaranjado de las
llamas de los edificios en llamas se pod铆a ver a kil贸metros de distancia esa
noche. A la ma帽ana siguiente, las estructuras de arriba y debajo de la plaza Nacional
yac铆an en ruinas, ardiendo, mientras humo negro se elevaba sobre ellas. Pero
Dios sonri贸 a esta nueva naci贸n ese d铆a, porque de repente, un hurac谩n muy
inesperado, muy poco caracter铆stico, azot贸 Washington con una lluvia torrencial
que apag贸 TODOS los incendios.
Los tornados que
giraban sobre el hurac谩n detuvieron a los brit谩nicos en seco, dej谩ndoles sin
otra opci贸n que retirarse.
No fue un aliado
poderoso, ni un general valiente quien vino a expulsar al ej茅rcito brit谩nico.
La recuperaci贸n de Washington aquel d铆a fue como muchos acontecimientos del
Antiguo Testamento cuando Dios us贸 fuerzas de la naturaleza para revelarse. A
lo largo de las Escrituras, Dios us贸 un diluvio, plagas, terremotos, sequ铆as,
fuego e incluso abri贸 un mar para mostrar Su poder y fuerza.
En 2 Cr贸nicas,
despu茅s de que Salom贸n terminara de construir el templo y lo dedicara al Se帽or,
Dios se le apareci贸 con instrucciones espec铆ficas: que ante el desastre, el
pueblo deb铆a humillarse y orar, buscar la cara de Dios y apartarse de sus
caminos malvados, y entonces Dios les perdonar铆a y sanar铆a su tierra. Creo que
en aquel fat铆dico d铆a de agosto de 1814, los soldados estadounidenses buscaban
humildemente el rostro de Dios en medio de su turbulencia. Creo que Dios los
mir贸 desde arriba esa noche, les perdon贸 y san贸 su tierra con el 煤nico
prop贸sito de que el nombre de Dios fuera recordado en ese lugar para siempre.
Estados Unidos
era una naci贸n construida sobre la confianza en Dios鈥攗na naci贸n bajo Dios.
Nuestra naci贸n se ha incendiado en llamas espirituales y nuestra tierra
necesita la sanidad milagrosa de la poderosa mano de Dios. Que seamos humildes
en buscar Su perd贸n, y que Dios elija sanar nuestra tierra una vez m谩s.
Oraci贸n sugerida:
Querido Se帽or, pido perd贸n por mi pa铆s y por las decisiones que hemos tomado
que te ofenden y entristecen tu coraz贸n hacia esta naci贸n que una vez fue
fundada sobre tu Palabra. Permite que tu luz brille a trav茅s de quienes te
llamamos Padre. En el nombre de Jes煤s, Am茅n.
1.
2 Cr贸nicas 7:14 (NVI).
El encuentro de
hoy fue escrito por: Ver贸nica B.
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