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Encuentros Diarios
Mayo 20, 2026
Hechos para alegrarse
¡Alégrense los
cielos, regocíjese la tierra! ¡Brame el mar y todo lo que el contiene! ¡Canten
alegres los campos y todo lo que hay en ellos! ¡Que canten alegres todos los árboles
del bosque!1
Hace años, mi hija mayor vio una película sobre el rescate
de delfines y se quedó cautivada con la idea de trabajar con estas criaturas
juguetonas. Y no es de extrañar que se sienta atraída por ellos cuando los
delfines son conocidos por ser alegres y la alegría es contagiosa. Los
científicos han descubierto que cuando estas criaturas juguetonas se persiguen
entre sí, lanzan algas marinas o saltan entre las olas, emiten una ráfaga
rápida de clics y silbidos, que suenan muy parecidos a la risa humana. Muchos
investigadores creen ahora que los delfines pueden experimentar algo parecido a
la alegría y que esto no es una fantasía descabellada.
En Génesis nos dice que Dios miró todo lo que había
hecho y lo llamó bueno. Su creación le trajo alegría. Se deleitaba con todo lo
que había creado. La risa de un delfín, su alegría, su juego, su belleza
saltante, reflejan a su Creador. Esto se puede decir de todas las criaturas:
los pájaros que cantan sus alabanzas cada mañana, incluso los gatos sentados en
el alféizar de la ventana bañándose en la luz del sol de la gloria de Dios.
Si los delfines pueden expresar alegría en el mundo
que Dios creó, ¿cuánto más podemos nosotros, criaturas hechas a Su imagen, encontrar
alegría en Su presencia. El Salmo 96 dice: “Que toda la creación se regocije delante del Señor”. La alegría en el
Señor resuena en los océanos y a través de las galaxias. Cuando estamos en
presencia de Dios, nos volvemos más vivos y alegres. Como delfines saltando
entre las olas... fuimos hechos para alegrarnos.
Oración sugerida: Querido Padre Celestial, qué
maravilloso es contemplar la belleza de tu creación y ver tu obra. Me siento
humilde al saber que tú lo creaste todo para que yo pueda deleitarme junto
contigo. Permíteme ver lo que tú ves y lléname de alegría para que pueda
reflejar tu gloria. En el nombre de Jesús, Amén.
1. Salmo
96:11-12 (NVI).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Verónica B.
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