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Encuentros Diarios
Julio 14, 2026
Corre la carrera
Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen
para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio
eterno.1
Ahora mismo, el Mundial está en marcha. En este
evento, muchos paÃses compiten entre sà por el mismo premio… la Copa Mundial.
Todos los atletas participantes son profesionales altamente entrenados que han
resistido y luchan por ganar. Estos atletas tienen que prepararse y entrenar
intensamente, tener una disciplina inquebrantable y dedicarse al juego.
La carrera que los atletas tienen que correr es muy
similar a la de un cristiano. Como cristianos, tenemos que soportar pruebas,
entrenar y dedicarnos de todo corazón a Dios. No necesitamos entrenar
fÃsicamente para obtener beneficios mundanos, sino que nos entrenamos para la
piedad (1 Timoteo 4:8).
1 Corintios 9:25 enseña que los atletas son
disciplinados en su entrenamiento para ganar un premio mundano que
desaparecerá, pero nosotros somos disciplinados en nuestro entrenamiento para
el premio de la vida eterna. Entrenamos leyendo la Palabra, estudiando la
Palabra y poniendo en práctica lo que aprendemos. No solo estamos llamados a
ser disciplinados en nuestro entrenamiento, sino que también estamos llamados a
ganar (1 Corintios 9:24). Realmente no tiene sentido correr una carrera sin el
objetivo de ganar. Debemos correr nuestra carrera trabajando hacia el premio,
que es la vida eterna, y correr con propósito en cada paso (1 Corintios 9:26).
Asà que, como dice Hebreos 12:1-3, "Y corramos con perseverancia la
carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto lo hacemos al fijar la mirada
en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le
esperaba, Jesús soporto la cruz, sin importarle la vergüenza que está
representada. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.
Piensen en toda la hostilidad que soporto por parte de pecadores, asà no se
cansaran ni se darán por vencidos."
Oración sugerida: Querido Dios, gracias por iniciar y
perfeccionar mi fe. Gracias por prometer la vida eterna si somos disciplinados
en nuestro entrenamiento. Esta carrera que corremos a menudo se vuelve cansada
y nos hace querer rendirnos, pero sabemos que si mantenemos la mirada en ti, no
nos cansaremos. Por favor, ayúdanos a aguantar hasta el final, Señor. En el
nombre de Jesús, amén.
1.
1
Corintios 9:25 (NTV).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Gianna B.
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