|
Encuentros Diarios
Agosto 04, 2026
La Gracia de Dios
Y me ha
dicho: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por
tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose
sobre mà el poder de Cristo.1
Muchos
cristianos carecen de gozo porque no están seguros de su relación con
Cristo. En los dÃas del Señor Jesucristo, los judÃos creÃan que la
seguridad ante Dios dependÃa del cumplimiento de la ley, como evidencia medible
de su devoción. Pero Cristo presentó una nueva teologÃa basada en el amor y la
aceptación incondicional de Dios.
Los lÃderes
judÃos, atados a la ley, rechazaron la salvación como un regalo de gracia. En
Cristo tenemos acceso personal al Padre, libres del peso de la ley, solo la
gracia asegura nuestra posición ante Dios. No hay nada que podamos hacer para
ganar la salvación. Somos salvos por gracia y nada más.
La próxima
vez que se sienta tentado a dudar de su salvación, piense en la Cruz, donde la
gracia pagó el precio eterno por todos nuestros pecados. Somos salvos y
estamos seguros por el poder de su gracia, nada más y nada menos.
La verdad
es clara y consoladora: la bondad de Dios no se recibe por nuestros esfuerzos,
ni puede ganarse ni merecerse de ninguna manera, sino que es un regalo otorgado
por Él. Las Sagradas Escrituras nos recuerdan una y otra vez que la gracia
es el favor inmerecido del Señor hacia nosotros:
Romanos
11:6
Efesios
2:8-9
Hebreos
4:16
Hoy pÃdale
al Señor que le dé un mayor entendimiento sobre su gracia asombrosa.
Oración
sugerida: Amado Padre Celestial, te doy las gracias porque Tu gracia es lo
único que necesito. Ayúdame a descansar con confianza en Tu favor inmerecido en
lugar de apoyarme en mis propios esfuerzos. Oro en el nombre de Jesús,
Amén.
1.
2 Corintios 12:9 (RVR1960).
El
Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
|