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Encuentros Diarios
Noviembre 23, 2012
Dejándolo Ir
“…Olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante.”1
Se cuenta la historia de dos monjes que habĂan salido en un dĂa de viaje. Durante el dĂa, el clima se habĂa puesto muy inclemente. En rumbo a casa esa tarde tenĂan que cruzar un fiordo inundado donde una mujer que necesitaba ayuda para llegar al otro lado estaba esperando. Viendo su dilema, uno de los monjes la levanto y la llevo al otro lado.
Un poco más tarde el monje que no le ayudo a la mujer condeno al que si le ayudo diciendo, “Hiciste mal en ayudarle a esa señora más temprano. Tu sabes que en nuestro ordenamiento no debemos interactuar con personas del s-e-x-o opuesto.”
A lo cual respondió el otro monje, “Yo la cargue solo al otro lado del arroyo. Tú la sigues cargando.”
Cuando cargamos rencores, resentimientos, culpa, dolor, o cualquier problema no resuelto del pasado y fallamos en dejarlo ir, contaminamos nuestras relaciones presentes. Como decĂa Cecil Osborne, “Cada lagrima no derramada [y emociones negativas no resueltas] es un prisma por la cual todos los dolores de la vida son distorsionadas.”
Cierto, debemos olvidarnos del pasado pero no podemos hasta que lo resolvamos. Reprimiendo el dolor no significa que lo has olvidado. Todo lo que hace es enterrarlos donde luego hacen raĂz, juntan interĂ©s, y salen en otras maneras dañinas despuĂ©s—puede que sea emocionalmente, relacionalmente, fĂsicamente, y/o espiritualmente.
Necesitamos librarnos de todos estos dolores, expresarlos en maneras creativas, perdonar a aquel que nos haya lastimado, y dejarlos ir. Solo entonces podremos verdaderamente olvidar aquellas cosas negativas que están en el pasado, y poder seguir con nuestra vida libre de estos gravámenes.
Oración sugerida: “Querido Dios, ayúdame a resolver cualquier y todo problema no resuelto del pasado y dejar ir cualquier dolor, enojo, pesar, temor, y resentimiento para que no salgan en una forma negativa para con otros, y asà pueda estar libre para vivir plenamente y amar plenamente. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Filipenses 3:13 (NVI).
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