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Encuentros Diarios
Abril 16, 2014
La AgonÃa de la Cruz, Parte l
“Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.â€1
El estaba trabajando detalladamente en el ferrocarril. El trabajo del dÃa habÃa terminado y la herramienta habÃa sido contada. Cuando el equipo estaba a punto de ser despedido, el guardia Japonés declaro que una pala faltaba. El insistió que alguien se lo habÃa robado para vendérselo a los Tailandeses. El caminaba para arriba y para abajo por la fila de los hombres despotricando y denunciándolos por su maldad, su estupidez y la ingratitud imperdonable al Emperador.
“Gritando en Ingles el demandaba que el culpable diera un paso para adelante para recibir su castigo. Nadie se movÃa. El enojo del guardia alcanzo nuevas alturas de violencia. ¡‘Que mueran todos, mueran todos,’ el grito!
“Para demostrar que él hablaba en serio, puso el rifle contra su hombro, saco el cerrojo del fusil, y miro por la fila listo para disparar al primer hombre que veÃa al final.
“En ese momento un hombre paso hacia delante y se paro firmemente en atención y dijo calmadamente, ‘yo lo hice.’
“El guardia desligo todo su odio encerrado. Golpeo al pobre prisionero con sus pies y sus manos y aun asà el prisionero se quedo rÃgidamente de pie en atención. La sangre corrÃa por su cara pero él no hacia ni un ruido. El guardia tomo su fusil por el cañón y la levanto arriba de su cabeza. Con un grito final la bajó en el cráneo del prisionero quien cayó lentamente al piso sin moverse. Aunque era perfectamente evidente que estaba muerto, el guardia continúo golpeándolo y se detuvo solo cuando se canso.
“Los trabajadores del ferrocarril levantaron el cuerpo de su camarada, pusieron su herramienta sobre sus hombros y regresaron al campamento. Cuando de nuevo fueron contadas las herramientas en la estación de guardias, ninguna pala faltaba.2
Se continuara…
Oración sugerida: “Querido Dios, que cierto es que vivimos en un mundo de injusticia, maldad, y crueldad. Por favor ayúdame a vivir de tal manera que mi vida sea un canal de Tu amor y, aun si solo en una manera pequeña, ayúdame a hacer de mi mundo un mejor lugar en el cual vivir. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.â€
1. Juan 15:13
2. Tomado de The Bridge Over the River Kwai como es leÃdo por David Stoop.
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