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Encuentros Diarios
Noviembre 21, 2023
Una oración por perdón
“Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. Señor Jesús - decía-, recibe mi espíritu.
Luego cayó de rodillas y gritó: Señor, ¡no les tomes en cuenta este pecado! Cuando hubo dicho esto, murió.”1
¿Cómo es posible que Esteban orara por perdón a favor de las personas que lo estaban apedreando hasta la muerte? La única explicación que tiene sentido es que Esteban sabía lo que Jesús había orado antes de morir en la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen “.
Como creyentes, debemos aceptar que el perdón es la respuesta correcta cuando alguien nos hiere o nos decepciona. La gracia no solo es la misericordia del Señor hacia nosotros, es también la misericordia fluyendo a través de nosotros. Perdonar a otros es una de las características que nos asemeja más a Cristo. Guardar resentimiento o falta de perdón no encaja con la nueva persona llena del Espíritu Santo en la que nos convertimos después de recibir la salvación.
Es más, debemos recordar que Jesucristo no sólo murió por tu pecado y el mío. Él también murió por los pecados de todos aquellos que nos han hecho daño. Por supuesto, nadie afirma que perdonar sea algo fácil de hacer. Algunas personas hacen tanto daño a otras, que parecen no merecer el perdón. Pero es importante entender que brindar misericordia es mucho mejor que vivir con el peso de la falta de perdón.
Los sentimientos de amargura, venganza y rabia pueden corroer el espíritu al punto de destruir la salud, y nublar nuestra mente con pensamientos sombríos. La falta de perdón fue comparada con beber el veneno y esperar que la otra persona muera. El no perdonar nos corroe de adentro hacia afuera y no necesitamos vivir así.
El Espíritu Santo nos ayuda a perdonar, él extrae con amor nuestro dolor y aquellos sentimientos de rabia y de traición, y luego llena nuestro corazón de misericordia.
El día de hoy tomemos la decisión de rendirnos totalmente a Dios y de todo corazón poder decir como lo hizo Esteban, “Señor, no les tomes en cuenta este pecado!”
Oración sugerida: Amado Señor Jesús, gracias por tu sacrificio en la cruz y pagar el precio por mis pecados. Dame el carácter de Esteban y que pueda decir como él, “Señor no les tomes en cuenta este pecado”. Dame el don de la misericordia, ayúdame a renunciar a toda rabia y dolor, y permite que pueda liberarme de todas las ofensas que endurecen mi corazón. Quiero vivir en libertad. Tu Espíritu es mi fuerza, y Tu vida es mi ejemplo. En tu poderoso nombre, Amén.
1. Hechos 7:59-60 (NVI).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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