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Encuentros Diarios
Enero 18, 2024
La protección milagrosa de Dios
“Cuando la hija del faraón abrió la cesta y vio allí dentro un niño que lloraba, le tuvo compasión y exclamó: ¡Es un niño hebreo! La hermana del niño preguntó entonces a la hija del faraón: ¿Quiere usted que vaya y llame a una nodriza hebrea, para que críe al niño por usted? ve a llamarla, contestó. La muchacha fue y trajo a la madre del niño, y la hija del faraón le dijo: Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagaré por hacerlo. Fue así como la madre del niño se lo llevó y lo crio.”1
Antes de comenzar el devocional de hoy, haz una pausa para meditar en las misericordias de Dios que son nuevas cada día, pues él te ama y cuida de ti. Prepara tu corazón para que Dios te hable.
Nos sumergimos de lleno en una historia apasionante. Se trata del bebe Moisés que se salva milagrosamente de un severo decreto egipcio que condena a muerte a todos los varones hebreos recién nacidos. Gracias a la providencia de Dios y a una madre llena de fe, Moisés acaba siendo adoptado por la hija del faraón. La situación del pasaje de hoy es casi caótica, pero, como todas las narraciones del Antiguo Testamento, esta es una historia que puede ministrar a nuestra vida.
Aunque Dios no es mencionado en los versículos de hoy, él sigue siendo el protagonista de este episodio, pues su presencia impulsa el desarrollo de los acontecimientos, revelando sus propósitos y recordándonos su imparable plan de redención para la humanidad. En Génesis, Dios prometió a Abraham una gran nación con una tierra propia, una nación que más tarde acogería al Cristo encarnado. El nacimiento de Moisés y su preservación divina señalan otro giro hacia el cumplimiento de ese plan. Vemos a Dios configurando la historia a fin de preparar a la humanidad para la gloriosa misión de rescate de Jesús. Todo esto es un contexto importante, ya que contenidos como este nos ayudan a comprender el trasfondo del mensaje del evangelio. La historia de hoy nos recuerda que Dios siempre ha tenido presente su plan de salvación para todos nosotros.
El milagro de Dios de preservar la vida de Moisés es reconfortante y revelador. Descubrimos a un Dios soberano sobre la historia, cuyos propósitos no pueden frustrarse a pesar de los desesperados intentos de los poderes opresores. Mientras que el faraón quería el mal para el pueblo de Israel, Dios quería su bien. Y cuando se trata de una lucha entre los designios de Dios y los designios del hombre, sólo hay un vencedor, es decir, la voluntad de Dios reina sobre todas las cosas.
No olvidemos que el plan de Dios es el plan supremo. Igual que con Moisés, él solo quiere el bien para nosotros. No es de extrañar que Jesús nos enseñara a orar: "Hágase tu voluntad", en Mateo 6. ¡Esta es la mejor manera de orar! Este pasaje es un recordatorio de que el lugar más seguro en todo el mundo es estar dentro de la voluntad de Dios, incluso cuando los tiempos son difíciles. Dios no nos promete una vida fácil, pero si nos promete que estará con nosotros en todo momento.
Así como a Moisés, Dios también puede rescatarte de situaciones hostiles. De hecho, gracias a Jesús, hemos sido rescatados de nuestro propio pecado y librados de la separación de Dios. Dedica hoy un momento a rendirte a la voluntad de Dios, retomando las maravillosas palabras de John Newton: "Es la gracia la que me ha traído a salvo hasta aquí y la gracia me llevara a casa.”
Oración sugerida: Amado Padre celestial, gracias por tu omnipotencia y soberanía sobre todas las cosas. Dame valor para entregarme totalmente a tu voluntad. Reconozco que tu plan es el mejor. Deseo cumplir tu propósito en mi vida y vivir de acuerdo con tus preceptos en el nombre de Jesús, Amen.
1. Éxodo 2:6-9.
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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