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Encuentros Diarios
Febrero 28, 2024
¿Por qué existo?
“Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.”1
Muchos de nosotros, por no decir todos, probablemente nos hemos hecho estas preguntas en algún momento: ¿Por qué existo? ¿Cuál es la razón de mi vida? ¿Existe un propósito para mí? Estas preguntas surgen especialmente cuando nos sentimos perdidos o cuando nos enfrentamos a la tristeza y la decepción. En esos momentos, solemos tener una sensación de vacío que nos lleva a cuestionar el sentido de nuestra vida.
Sin embargo, esta generación ha evitado cada vez más hacerse estas preguntas. Nos hemos convertido en una sociedad de consumo, entretenimiento y búsqueda de la máxima productividad, porque pensamos que así llenaremos el vacío que sentimos. Buscamos desesperadamente sentido y felicidad, pero parece que cuanto más buscamos, menos encontramos y al final del día seguimos sintiéndonos solos y vacíos. Esto se debe a que nos hemos apartado de nuestro Creador, el único que puede darnos un sentido y un significado profundo.
Dios nos creó para relacionarnos con él, para caminar con él cada día, para adorarle por quién es y por sus grandes obras. Él nos creó para vivir de tal manera que le glorifiquemos con nuestra vida. En el jardín del Edén, el hombre se apartó del propósito de Dios y eligió convertirse en su propio dios. Debido a esto, nos apartamos del Padre y perdimos nuestra razón de ser.
Pero todavía existe en todos nosotros ese anhelo de llenar el vacío que la ausencia de una relación con Dios nos ha dejado. Todos fuimos creados para adorar, por ello siempre buscaremos adorar a algo o a alguien. En sus escritos el reformador Juan Calvino reflexionaba, entre otras cosas, sobre el hecho de que el ser humano es esencialmente un ser religioso. Él quería decir que los seres humanos crean religiones porque buscan conectarse con Dios, reconectarse con su propósito.
Pero nosotros, en nuestras fuerzas, nunca seríamos capaces de reconectarnos con Dios. Por eso, él fue quien reconecto con nosotros mediante la obra de Cristo. Cuando creemos en esta obra redentora, nos arrepentimos y nos entregamos al Señor por completo y descubrimos el verdadero propósito de nuestra vida.
Esto es lo que nos enseña el apóstol Pablo en el pasaje de hoy: hemos sido redimidos por Cristo para vivir el propósito que Dios tiene para nosotros, que es ser santos e irreprochables, viviendo como hijos amados del Padre, para alabanza de su gloria. Ahí es donde reside el verdadero gozo y es ahí donde está el sentido de nuestra vida.
Oración sugerida: Mi amado Dios, hoy me acerco a ti para pedirte que me ayudes a vivir una vida que te agrade y glorifique, te pido perdón si mi corazón, mi mente y mi tiempo, han buscado sentido y significado fuera de ti, reconozco que mi valor está en ti, tú me das gozo paz y dirección, quiero adorarte y vivir para alabanza de tú gloria en el nombre de Jesús, Amen.
1. Efesios 1:4-6 (NVI).
El Encuentro de hoy fue escrito por: Rosina N.
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