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Encuentros Diarios
Marzo 17, 2026
Esperando la gran ola
"Quédense
quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Seré exaltado entre las naciones! ¡Seré
enaltecido en la tierra!"1
Viviendo en un pueblo costero, no es raro conducir por
la playa y ver a surfistas en las olas a primera hora de la mañana o incluso al
atardecer. Es aún menos raro ver a esos surfistas simplemente sentados ahà en
el mar, aparentemente flotando, pero en realidad están esperando. Esperando a
que un poco de viento mueva el agua y poder atrapar la ola perfecta. Hay mucha
espera cuando se trata de surfear y momentos de quietud necesarios. Muchos de
esos surfistas permanecerán en el agua hasta estar satisfechos de haber escogido
la mejor ola posible para ese dÃa. Pero muchos otros, inexpertos o simplemente
impacientes, se lanzan hacia cualquier ola que ven para ser los primeros en
atrapar una ola, cualquier ola. Después
de pasar el dÃa remando hacia ola tras ola, se cansan, y cuando de repente
llega "la grande", ya no les queda energÃa para atrapar la ola que
debÃa atraparse.
Intentar vivir tu vida abundante en Jesús puede
sentirse mucho como surfear. En lugar de quedarnos quietos y esperar "el
gran objetivo" — el regalo que Dios podrÃa tener preparado para nosotros —
nadamos, remando de ministerio en ministerio sirviendo donde podemos,
intentando encontrar la bendición de Dios. Con el tiempo empezamos a sentirnos
cansados, dejándonos sin energÃa suficiente para atrapar el regalo que Dios ha
preparado solo para nosotros. En Juan 15, Jesús usa la palabra "permanecer"
varias veces. No actuar, ni impresionar, simplemente permanecer. Una palabra
que significa "quédate" o "quédate quieto". Deja tus
frenéticos esfuerzos por agradar a Dios con tus acciones y centra toda tu
energÃa en esperar su momento, permanecer en la Palabra, estar quieto en Su
presencia. Las olas en la vida son inciertas, pero Dios es firme. ¡Estate
quieto y espera: la gran ola se acerca!
Oración sugerida: Querido Dios, la emoción de servirte
a veces puede hacer que persiga pequeñas oleadas de bendiciones, cuando sé que
tienes algo grande preparado para mÃ. Ayúdame a quedarme quieta y esperar tu
momento y tu voluntad en mi vida. Lo que tienes planeado para mà es mucho más
grande que cualquier cosa que pueda alcanzar por mà misma. Quiero estar cerca y
en tu presencia cada dÃa. En el nombre de Jesús, Amén.
1. Salmo 46:10 (NVI).
El encuentro de hoy fue escrito por: Verónica B.
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