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Encuentros Diarios
Diciembre 30, 2014
Disparándole a Los Santos
“En fin, vivan en armonÃa los unos con los otros; compartan penas y alegrÃas, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición.â€1
El Doctore Leslie Flynn escribió acerca del tema cuando los Ingleses y los Franceses estaban en guerra durante la colonia en Canadá. El Almirante Phipps, a cargo de la flota británica, tenia órdenes de anclar fuera de Québec, una ciudad sobre el RÃo San Lawrence. TenÃa que esperar la llegada de la infanterÃa Británica y después unirse al resto de las fuerzas en el ataque.
“Llegando temprano, el Almirante Phipps, quien era un ardiente no-conformista, estaba molesto por la altura de los santos que adornaban el techo u las torres de la catedral católica. Asà que pasó el tiempo disparándoles con las armas del barco. A cuantas les atinó, no lo sabemos, pero los historiadores relatan que cuando llegó la infanterÃa y se dio la señal para atacar, el almirante se encontró sin municiones. Él las habÃa usado para dispararle a los santos.â€
Seguido me pregunto, en la iglesia cuanto de nuestro empeño ponemos en pelear entre nosotros sobre trivialidades insignificantes en lugar de unir nuestros esfuerzos para atacar al enemigo real.
Se sugiere la siguiente oración: “Querido Dios, ayúdame a no perder mi tiempo y energÃa y recursos en trivialidades ni hacer énfasis en nimiedades, pero siempre concentrarme en lo que es importante. Gracias por escuchar y responder a mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amén.â€
1. 1 Pedro 3:8-9 (NVI).
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