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Encuentros Diarios
Marzo 24, 2010
Sanando más allá del tubo de ensayo – 3ra parte
“No se preocupen por las cosas — comida, bebidas, y ropa. . . no se preocupen acerca del mañana. Dios les cuidará mañana también. Vivan un dÃa a la vez.â€1
En nuestras series “Sanado más allá del tubo de ensayo†dijimos que la primera ley de la salud y del saneamiento era el llevar una vida limpia – esto es, higiene fÃsica, saneamiento, y una vida moral. La segunda ley es el liberarse del estrés y de las preocupaciones.
El escritor de los proverbios escribió, “Un corazón apacible le da vida al cuerpo.â€2 Y como Jesús lo menciona en las escrituras del dÃa de hoy: “No se preocupen por las cosas – comida, bebidas, y ropa. . . no se preocupen acerca del mañana. Dios les cuidará mañana también. Vivan un dÃa a la vez.â€
Dr. William Saddler comentó en una ocasión, “nadie puede apreciar tan completamente como un médico el sorprendentemente alto porcentaje de enfermedades humanas y el sufrimiento que está directamente relacionado a las preocupaciones, el miedo, los conflictos, la inmoralidad, la disipación y la ignorancia, los pensamiento insano y la vida impura. La sincera aceptación de los principios y las enseñanzas de Cristo en lo que respecta a una vida de paz mental y a la alegrÃa, una vida llena de pensamientos desinteresado y limpia, eliminara de inmediato más de la mitad de las dificultades, las enfermedades, y las penas de la raza humana. En otras palabras, más de la mitad de las aflicciones presentes de la humanidad podrÃan evitarse por el tremendo poder profiláctico de realmente vivir de acuerdo al espÃritu práctico y personal de las enseñanzas reales de Cristo.â€3
Una cura segura
La tercera ley de la salud y el saneamiento es la confesión y la oración. La palabra moderna o médica para la antigua confesión es catarsis.†Significa una experiencia interior purificadora. Y ahora se conoce que una de las herramientas más poderosas para sanar es el sacar esas recargadas y reprimidas emociones negativas de ira, hostilidad, culpa, miedo, ansiedad, y todas las cosas que nos preocupan y nos molestan. Como alguien lo dijo sabiamente, no es lo que comemos lo que nos molesta, pero lo es lo que nos come por dentro.
Pero este principio de sacar o confesar es tan antiguo como la biblia. Hace dos mil años, Santiago, el hermano de nuestro Señor Jesucristo escribió, “¿Está alguno enfermo entre ustedes? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.â€4
Pero el punto importante a notar al encontrar la sanación es que las Escrituras no pararon en ese punto. Santiago agregó, “Confiesen sus ofensas unos a otros, y oren unos por otros, para que sean sanados.â€5
Antes de que la oración sea efectiva, es necesaria una confesión genuina o una catarsis con Dios y con por lo menos una persona de confianza. Esta confesión de nuestros pecados incluye nuestros pecados emocionales y traspiés tales como lo son las emociones negativas reprimidas de miedo, ansiedad hostilidad, resentimiento, etc., asà como nuestras culpas por los errores que hemos cometido. Estas emociones nos matan y necesitamos confesarlas y sacarlas antes de que podamos sanar.
Continuará. . .
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mÃo, por favor ayúdame a estar en contacto con todas mis emociones negativas y todo lo que este retrasando o bloqueando mi curación. Y ayúdame a encontrar una persona de confianza a quien le pueda confesar mis emociones, mis faltas y mis pecados para asà poder sanar. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.â€
1. Mateo 6:25, 34 (La biblia viviente).
2. Proverbios 14:30
3. McMillen, S.I, Ninguna de estas enfermedades. (c) 1963. Fleming H. Revell, Co., Westwood, NJ. Utilizado con permiso. Página 67 (Nota: este libro ha sido adaptado recientemente),
4. Santiago 5:14-15.
5. Santiago 5:16.
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