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Encuentros Diarios
Marzo 25, 2010
Sanando más allá del tubo de ensayo – 4ta parte (conclusión)
“Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.â€1
Sin duda, Dios aún proporciona curaciones milagrosas. Creo que hay suficientes pruebas para validar esto. Sin embargo, si la causa o causas de mis enfermedades están dentro de mÃ, es inmaduro de mà esperar a que Dios sane los sÃntomas de mis enfermedad y me permita evitar hacerles frente y tratar de solucionar las situaciones que están causando mis males. Dios no lo permitirá simplemente. Y cuando le pedimos que lo haga, eso es orar equÃvocamente. Como dice el Dr. Cecil Osborne, “sólo el inmaduro, el infantil espera respuestas instantáneas y milagrosas a los problemas de la vida.â€
“Ahora sabemos que el estrés emocional es un factor importante detrás de muchas de nuestras enfermedades. Sabemos también que gran parte de nuestro estrés emocional y la ansiedad son causadas por emociones negativas sin confesar y sin resolver que están recargadas y reprimidas. En otras palabras, como lo pone John Powell, “cuando reprimo mis emociones, mi estómago lleva la puntuación.â€
Una curación considerable está disponible si estamos dispuestos a seguir los principios divinos de Dios para la salud fÃsica y mental. La limpieza de cuerpo y mente, vivir de forma correcta, una mente tranquila y la confesión de nuestros pecados y nuestras emociones negativas son las grandes herramientas terapéuticas para la salud y la curación divina. Cuando seguimos estas leyes o principios, Dios nos ha garantizado que si oramos correctamente, una vida más saludable es lo que seguirá.
¿Cómo puedo saber que esto es cierto? Yo lo intente. Funciona. Por un lado, cuando aprendà a ser honesto con mis verdaderos sentimientos y a resolver mis sentimientos reprimidos de dolor, pena y rabia, me cure de la miserable fiebre del heno y de la dolorosa bursitis en mis hombros. Es por cierto mi cuerpo está envejeciendo, pero en muchos sentidos estoy más sano que cuando estaba en mis treinta. Nosotros simplemente no podemos mejorar los planes de Dios. Es mejor formar parte de ellos.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mÃo, gracias de nuevo por tu Palabras que nos da principios maravillosos para una vida sana, feliz y más completa. Ayúdame a vivir de acuerdo a tus principios. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.â€
1. Santiago 4:3 (NKJV).
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